En el futuro convivirán todo tipo de movilidades

En el futuro convivirán todo tipo de movilidades

La movilidad urbana se ha convertido en la actualidad en uno de los grandes desafíos sociales. Las nuevas tendencias vienen pisando fuerte y, de momento, nuestras ciudades intentan adaptarse lo más rápido posible a las alternativas. Parece que el futuro más cercano de la automoción dibuja un escenario en el que el motor de combustión interna convivirá con los modelos electrificados. Aunque aún queda camino por recorrer, sobre todo en el apartado legislativo y en la adaptación de la infraestructura urbana.

En lo que los expertos aseguran coincidir es en la transformación del sector, tal y como lo conocemos tradicionalmente. Los últimos años estamos siendo espectadores de una revolución tecnológica que ofrece numerosas alternativas a la movilidad: el carsharing, la electrificación, la conectividad y la automatización gradual del vehículo, principalmente. La industria del automóvil, por su parte, afronta estos nuevos retos en un ambiente desconocido al que el usuario también debe adaptarse. ¿Hasta dónde llegaremos?

Las necesidades de movilidad urbana y los propios ciudadanos exigen el desarrollo de medios de transporte adaptados a todos, de modo que estos sean respetuosos con el medio ambiente. Por ello, no sólo debemos quedarnos con los medios terrestres y subterráneos (como el metro), pues quién sabe cuándo llegará el momento en que podremos circular en lanzaderas autónomas, minibuses eficientes o taxis-robot. Pero incluso podemos ir más lejos: ¿Cómo se adaptará la movilidad aérea y náutica a cambios como la electrificación o la eficiencia?

Un camino hacia el multicombustible

Los incentivos para integrar la movilidad alternativa y eficiente a las ciudades continúan aumentando, y desde el 2017 ya hemos visto cómo partidas presupuestarias de hasta 55 millones de euros se destinaban a la adquisición de vehículos eléctricos, de pila de combustible, de gas licuado de petróleo o de gas natural. No parece haber duda: en el futuro convivirán diferentes variedades de combustible, y cada día es más habitual ver electrolineras e hidrogeneras en nuestras calles.

Caminamos en dirección a las estaciones de servicio multicombustible, mientras que el motor de combustión interna tiene aún recorrido por hacer en las próximas décadas a medida que reduce mediante innovación su impacto por kilómetro. Junto a ellos, los sistemas de propulsión tradicionales encuentran el complemento perfecto a la movilidad en ciudad en los vehículos electrificados, modelos clave para cumplir los objetivos de reducción de emisiones marcados por los gobiernos. Para ello será necesaria una mejora de los motores en términos de eficiencia y en sus niveles de autonomía, aunque las baterías de litio están ofreciendo muy buenos rendimientos hasta ahora.

Los vehículos de energías alternativas, como los citados al comienzo del apartado, verán aumentar exponencialmente su cuota de mercado según casi todas las previsiones. Así, por ejemplo, los híbridos a gas observarán un aumento del 10% hasta las 27.000 unidades, mientras que los híbridos gasolina-eléctricos alcanzarán la cifra de 80.000 unidades. El eléctrico puro, por su parte, crecerá más lentamente en los próximos años, pero lo hará en un 7%, que es bastante para una tecnología emergente.

Además, vehículos eléctricos de coste asequible, como el Citroën C-Zero, están llamados a ser las siguientes grandes flotas urbanas. De hecho, en ciudades como Madrid ya ruedan 600 de estos vehículos tan solo en la flota de Emov, sin contar los vehículos privados.

Muchas comunidades autónomas han aceptado el reto del multicombustible y ya han presentado paquetes de ayudas, cofinanciados en muchos casos por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional. Castilla-La Mancha, por ejemplo, ha destinado un crédito a la financiación de 400.000 euros en función del vehículo adquirido: los compradores de coches alimentados por GLP (gas licuado de petróleo), GNC (gas natural comprimido) o GNL (gas natural licuado) recibirán una ayuda de hasta 2.000 euros; los de multicombustible o bicombustible recibirán 15.000 euros por vehículo.

En el Principado de Asturias ya se han aprobado las subvenciones para el uso de energías renovables y eficiencia energética, con un presupuesto total de 1.225.000 euros. Del total, 129.500 están destinados a la instalación de estaciones de repostaje de combustibles alternativos, mientras que el importe máximo de ayudas por cada estación de GNC es de 55.000 euros. Por cada estación de GNL se podrá recibir hasta 125.000 euros.

El eléctrico, una buena alternativa en la ciudad

Todos estos planes surgen como respuesta a una necesidad del transporte para actuar de forma sostenible, económica y medioambiental, y así mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. El objetivo principal es reducir gradualmente la contaminación en los núcleos urbanos. La introducción del vehículo eléctrico o híbrido en sus diferentes formas favorece un entorno más saludable, con un tráfico más fluido y en el que el transporte multimodal se convierte en la forma habitual para desplazarse a través de la urbe. Los biocarburantes, los gases licuados y también los combustibles fósiles, junto a la electricidad, nos proporcionan alternativas válidas en la actualidad.

Eso significa que convivirán motores de diferentes tecnologías, pero también en diferentes modelos de negocio. Actualmente ya tenemos vehículos particulares, pero también compartidos (carsharing como Emov), que ofrecen servicios a golpe de clic. Por su adaptabilidad a las ciudades, parece que en ellas el vehículo eléctrico predominará.

Seis de cada diez ciudadanos españoles consideran al coche eléctrico como la solución ideal para el desplazamiento urbano, como lo ha destacado la última edición de la ‘Radiografía de los Hábitos de Movilidad de los Españoles‘. Cada vez más las opiniones convergen en varios factores clave: silencioso, limpio, sostenible y confortable.

Aunque tiene muchas barreras que superar, el VE ofrece numerosas ventajas: desde la calidad misma de una conducción tranquila, hasta el automatismo que hace que el coche se deslice con suma suavidad por la carretera. Su mantenimiento es prácticamente residual y tiene un funcionamiento muy eficiente, además del ahorro en consumo y en aparcamiento: con una carga completa de 14,5 kWh pueden recorrerse más de 150 km; y el coste de los 100 km supera por poco el euro.

Materiales reciclados y revolución tecnológica

Los jóvenes son el grupo de edad que más concienciado está con las restricciones medioambientales al tráfico en las ciudades. El impacto que ha generado esta regulación ha sido bien acogida por gran parte de estos conductores, quienes además van perdiendo el interés en tener un coche en propiedad en favor de los servicios de alquiler y vehículos compartidos como los mencionados. Además, este grupo de edad suele estar más al tanto de las posibilidades más ecológicas, como el Citroën C-Zero.

Es por ello por lo que el parque automovilístico parece que se verá reducido en un futuro, aunque los coches, en cambio, se usarán más. La fabricación de vehículos duraderos con materiales más resistentes juega un papel importante en la línea de objetivos de las marcas. Materiales resistentes pero también ligeros y menos contaminantes, introduciendo en el diseño interior elementos reciclables.

La tecnología, por su lado, continúa aportando innovaciones relacionadas con el vehículo eléctrico. Las estructuras electrónicas del VE evolucionan hacia la introducción del plástico como componente de aislamiento térmico y acústico, con su respectiva influencia en la fabricación de los modelos de coche del futuro.

Aviones eléctricos, y el combustible del futuro

Las algas marinas son un grupo de organismos heterogéneo compuesto por decenas de miles de especies y presentes en todo el planeta. Las investigaciones actuales continúan aportando nuevas alternativas como posibles combustibles, y las algas se adecuan bastante bien a las necesidades de hoy en día. Su función en la depuración del agua y absorción de CO2 multiplica sus utilidades en campos tan diversos como la farmacología o la producción de celulosa para papel, entre otras. Una materia prima inagotable y sostenible que además tiene un enorme aporte proteico.

Las algas marinas ya se usan en áreas especializadas de la agricultura, la nutrición y la cosmética, pero incluso en el sector de los biocombustibles existen actualmente empresas que trabajan en su inserción como energía limpia para la aviación. ¿Aviones que vuelen con combustibles provenientes de algas? Aunque todavía pueda parecer una imprudencia siquiera citarlo, su viabilidad se está estudiando, tanto funcional como económicamente. Su implantación final podría comenzar en las baterías y motores de aviones de corto recorrido, es decir, sería útil en la inmensa mayoría de los vuelos rutinarios.

Por otro lado, aquellos en los que sus recorridos no superen los 400 km ya podremos hablar de aviones en versión eléctrica, aunque esta idea planea llevarse a cabo en al menos una década. Parece utópico, pero un viaje de París a Londres podría realizarse en una aeronave eléctrica de hasta 150 pasajeros.

El gigante Airbus ha finalizado con éxito su primera prueba de vuelo eléctrico a gran escala, un proyecto bajo el nombre ‘Vahana‘. Lo más probable es que los primeros prototipos que den el salto eléctrico sean modelos de jet privado.

Movilidad eficiente por tierra, aire y… mar

El sector náutico tampoco quiere quedarse atrás, y la industria está trabajando en formas de propulsión más eficientes y que respeten el medio ambiente. El viento fue un componente energético clave en las embarcaciones del pasado, y parece que lo será en las del futuro. Organismos de investigación y empresas privadas como Bound 4 Blue buscan desarrollar nuevas posibilidades.

De esta manera, el proyecto plantea el aprovechamiento de los recursos eólicos en alta mar a través de una infraestructura flotante y móvil con un sistema de velas rígidas que se redirigen y viran automáticamente. Tanto el personal como la tripulación ven reducidas sus competencias, así como el motor, que también disminuye su propulsión a velocidades moderadas. Así se restringirían aún más el consumo de combustible y, con ello, las emisiones del transporte marítimo.

Ciudades, cielo y mar aparecen en este escenario presente dispuestos a compartir formas de propulsión entre las que destaca la eléctrica, pero en la que todo tipo de movilidades parecen tener más o menos cabida. El futuro es mixto.

Imágenes | Citroën Media Airbus bound4blue

¿Cómo será el vehículo eléctrico del mañana?

¿Cómo será el vehículo eléctrico del mañana?

¿Nos gustaría poder ver el futuro? Una pregunta difícil que seguro nos plantea un profundo debate interno. ¿Acabar con la curiosidad o mantener la incertidumbre? Es por eso que en este artículo hemos analizado alguno de los últimos concepts del mercado en movilidad eléctrica, que nos definen algunas tendencias.

En el caso del coche eléctrico contamos con herramientas para tratar de predecir sus próximos pasos. El desarrollo de las nuevas tecnologías, la progresiva ampliación de su infraestructura de carga, o las nuevas baterías de ión-litio con mayor autonomía son solo algunos de los ejemplos más destacados en los que se está trabajando para el apartado técnico, pero ¿cómo será el VE del mañana?

En la actualidad, muchas marcas están elaborando prototipos de concept car que nos ofrecen los primeros detalles de cómo lucirán algunos aspectos de la carrocería, la iluminación, o las líneas interiores. Parece que lo más llamativo a primera vista será el predominio del crossover y el SUV, que continúan en la cúspide del mercado, pero reduciendo algo más la altura de los techos, acercándose a la figura del sedán o berlina.

Los contornos redondeados y futuristas se perfilan con líneas de luz LED y curvas luminiscentes que pretenden así acentuar más su forma aerodinámica. Sin lugar a dudas, un trabajo en el que la imaginación y la ambición se ponen al servicio del estilo, para comenzar a explorar más allá el futuro de la conducción eléctrica. Veamos algunos ejemplos.

¿Qué haremos con el espacio para el motor?

Desde nuestra perspectiva actual parece que viajar en “una burbuja de cristal” (arriba) es aún utópico, pero el vehículo eléctrico del futuro se cuestiona las formas que le precedieron. El motor eléctrico, como sabemos, es un sistema de propulsión más compacto y ligero que el de combustión interna y, debido a su tamaño, libera bajo el capó un espacio aprovechable e interesante. Esto podemos observarlo ya en el morro aerodinámico del Citroën C-Zero.

El frontal del VE permite variaciones y nuevas posibilidades que, incluso, podrían llevarnos algún día al formato cápsula tan popularizado en las películas. Puede que modelos futuristas inspirados en la ciencia ficción y en las misiones Apolo, como el caso del Citroën EGGO, estén lejos aún.

Parece que el futuro más cercano nos dirige hacia vehículos con una línea superior en forma de coupé, pero que a su vez permitan un interior espacioso derivado de la familia SUV, con las ruedas más cerca del parachoques frontal y una figura redondeada tirando hacia la esfera. Los techos arqueados y aerodinámicos parecen establecerse sin que eso suponga una reducción considerable del espacio interior. A su vez, la visibilidad gana adeptos y las carrocerías integrarán una mayor cristalería en puertas.

El deportivo eléctrico desfila por la pasarela

En una segunda aproximación a un futuro más cercano, tenemos que los conceptos más innovadores y contemporáneos convergen en los diseños deportivos. En contraposición con la idea original de un coche eléctrico pequeño y económico para ciudad, ahora van surgiendo modelos llamativos que pretenden captar la atención y concentrar todas las miradas a su paso.

En el apartado exterior, prototipos como el Citroën Egoiste EV (abajo) buscaban una altura baja y parabrisas panorámicos que permitan una amplitud de visión extensa a sus pasajeros. Es por ello que Citroën lo seleccionó para su presentación en el Citroen Design Studio de Paris en 2010. Tiempo atrás, pero ahora que la tecnología del vehículo eléctrico está desarrollada, los concept del pasado podrían dar un impulso extra a esta movilidad conceptual. No sería la primera vez que se rescata un modelo del pasado, y triunfa.

En los deportivos EV concept destacan la confianza y seducción en sus líneas exteriores y una suspensión baja que permite al conductor entrar y salir casi al nivel del suelo como si de una pasarela se tratase. En general, los deportivos eléctricos se orientan hacia el minimalismo en sus líneas pero con un alto nivel de extravagancia en sus detalles: ausencia de puertas laterales, apertura de techos en forma de escotilla, paneles solares superiores para suministrar energía a las funciones de a bordo y conducción menos erguida, con mayor espacio para las piernas. Muchos de estos factores podrían ser un estándar del mercado en unos años, y es necesario considerarlos como candidatos.

Interiores a todo color (y luz)

Este es quizá uno de los apartados más llamativos. Los concept car que hemos podido observar hasta el momento integran dinamismo y glamour, es decir, la funcionalidad de un compacto para ciudad y el lujo de lo moderno, todo en uno. Sus interiores, marcados con fuertes líneas casi esculturales, pretenden a su vez compactar el espacio para dar a la conducción urbana una sensación de ligereza.

Estamos casi seguros de que la cabina del futuro presentará novedades en forma de colores vibrantes e intensos, resaltados por ejes lumínicos que cruzan el vehículo a lo ancho y a lo largo. Además, en los asientos predominará la comodidad, inspirados en el mobiliario del propio hogar y ofreciendo cierta continuidad y fluidez en sus figuras. ¿Y de qué materiales hablamos? Principalmente cuero y piel, pero el terciopelo y el aluminio se postulan como sustitutos de la madera en detalles como pasamanos y puertas. Hablamos en este caso del segmento premium, claro.

Por supuesto, hablamos también de novedades tecnológicas que van desde diversos tipos y modos de conducción hasta volantes con reconocimiento de huellas dactilares, pantallas táctiles que permiten reciclar el aire en cabina, y baterías eléctricas bajo los asientos traseros que facilitan las funciones de recarga en movimiento del motor. El vehículo eléctrico del presente aún tiene un gran abanico de alternativas en las que mejorar.

¿Y si hablamos de SUV eléctricos?

Funcional, intuitivo y conectado. Puede que estas sean las principales características de los modelos utilitarios deportivos. En el diseño exterior parece que nos quedamos con lo esencial para conseguir optimizar la naturalidad y la perfección en uno solo. Una de sus prioridades en este sentido será la eficiencia con estándares tecnológicos del más alto nivel (algo en lo que el VE tiene mucho que aportar) mientras se combina el estilo y su funcionalidad práctica.

Vayamos por partes. El SUV debe poder moverse por cualquier terreno. Por ello, además de sus remates puros y lisos, las ruedas introducen arcos con texturas que permiten brindar protección contra rasguños y golpes. Para ofrecer seguridad en este aspecto, el parachoques se extiende lateralmente con coberturas de cuero y cápsulas de aire que absorben cualquier tipo de impacto. Los novedosos techos lacados tienen doble eficacia tanto con respecto a la iluminación interior y la protección frente a la radiación ultravioleta y el calor, como en su capacidad para transportar cargas adicionales.

Los diseños interiores estarán orientados hacia la comodidad, con mayor espacio y libertad de movimientos tanto para el conductor como para los pasajeros para un viaje relajado y agradable. Podemos ver modelos como el Nuevo SUV Citroën C5 Aircross Hybrid Concept, la apuesta híbrida de Citroën que prefigura la futura versión híbrida del Nuevo SUV C5 Aircross.

El concepto “viaje” adquirirá un nuevo significado

No será la primera vez que oímos aquello de “lo importante es el camino, no la meta”. El vehículo eléctrico del mañana podría adoptarlo como su nuevo lema. El viaje en coche debe ser inspirador para todos y, por ello, la sofisticación y el confort se dan la mano. Pronto veremos más prototipos con cuerpos anchos y hasta 5 metros de largo que permitan el transporte de hasta nueve pasajeros, pero sin renunciar a un exterior llamativo y accesible. Abajo podemos observar el Citroën Tubik, presentado en 2013.

El vehículo eléctrico ofrecerá mayor autonomía para realizar viajes completos de forma satisfactoria y cómoda. Así, se integran en su estructura cristales apaisados amplios y puertas laterales que, con un futurista movimiento circular, incrementan el espacio a ambos lados del vehículo. Además, el área para los pasajeros se convierte en un espacio de estilo lounge con materiales excepcionales tomados del mundo del diseño de interiores: asientos de fieltro, respaldos sedosos, elementos de almacenamiento en sus puertas y suelos de cuero. De nuevo, segmento premium de 2018, que podría ser el estándar en una década.

Otras innovaciones vienen por parte de las diferentes combinaciones que podrán hacerse de los asientos, modulares y ajustables para aumentar o reducir el espacio hasta en 2 metros cuadrados, e introducir mesas plegables, entre otras posibilidades. En la sección de consumos, estos modelos de “auto-caravana” equipan llantas más altas y estrechas con una resistencia muy baja a la rodadura para ayudar a optimizar el consumo de combustible, así como suspensiones hidractivas que aumentan el rendimiento aerodinámico a altas velocidades.

Dos marcas, una visión: moda y conducción

Hace años, Citroën y Lacoste dieron juntos un paso más hacia el futuro del vehículo eléctrico. Sencillo y de perfil bajo, pero con mucha sofisticación. Hablamos del Citroën Lacoste (2010), que ofrecía una opción moderna que apuntaba a confirmar la validez del espíritu de “menos es más”. Este modelo, cultivado por las dos compañías en colaboración, fue un ejercicio de creatividad que cristalizó en un concept car como nexo de unión entre el mundo de la moda y el del motor, con un estilo único y deportivo.

El lujo de Lacoste se reflejaba en detalles de relieve en el capó y en diversos accesorios que imitaban a un vestuario amplio de telas y cortes, con una gama de colores y materiales verdaderamente originales. Pero lo más llamativo era su estilo minimalista, que no renunciaba a un diseño deportivo de cintura alta, texturas variadas y una estructura abierta y espaciosa. Su cuerpo exterior es sport y su interior muestra una gran personalidad en su mezcla del blanco y el azul oscuro, con toques de color amarillo brillante.

La cabina tiene numerosos lugares de almacenamiento, colocados discretamente bajo de los extremos del salpicadero y en los dos asientos traseros, los cuales a su vez están tapizados en piqué de algodón blanco, similar al icónico polo de Lacoste. Este no es sino un ejemplo más de cómo el diseño del coche eléctrico evoluciona, aportando nuevos y únicos estilos que cambian en paralelo a la tecnología. Embarcados hacia un futuro que ilusiona.

Entonces, ¿cómo será el vehículo del futuro? Los hemos visto al estilo de Los Supersónicos (1962) con el EGGO; superdeportivos bajos como el Egoiste EV; para viajes como la Tubik, o de lujo como el Lacoste. Cada uno de ellos presentaba una serie de características destacables, entre las que podemos deducir varias comunes: menos carrocería y más visibilidad pero sin disminuir la seguridad, y la electrificación.

Imágenes | Citröen Concept Cars

El futuro del coche eléctrico pasa por estos puntos

El futuro del coche eléctrico pasa por estos puntos

La tecnología avanza a pasos agigantados, y el siglo XXI nos ofrece día a día nuevas puertas e innovaciones que se abren en cada una de las áreas de conocimiento. Atendiendo a la tecnología del vehículo eléctrico, presenciamos una carrera a toda velocidad por mejorar el entorno que nos rodea (con énfasis en nuestras ciudades), así como al vehículo en sí mismo. Hacerlo más competente supone un esfuerzo por conseguir un mayor ahorro económico tanto en el consumo (alrededor de un euro por cada 100 km) como en su mantenimiento; pero también en ámbitos como los seguros, los impuestos, la recarga y el aparcamiento.

Las ventas de vehículos eléctricos no dejan de aumentar, aunque su volumen en el parque automovilístico global es aún bajo con respecto a los objetivos propuestos de cara al futuro. Países como Noruega (20,82%), Islandia (4%) o Países Bajos (1,92%) han incorporado en mayor medida el porcentaje de eléctricos en sus calles. Nuestro país, aunque aún con una cuota reducida, concentra sus esfuerzos en incorporarlos conviviendo con el resto de alternativas a la movilidad.

¿El futuro? Aunque resulta complicado hacer un pronóstico, el objetivo es conseguir que los coches propulsados por baterías eléctricas nos proporcionen un medio de transporte válido con todas las prestaciones: rápido, seguro, barato, respetuoso con el medio ambiente, etc.

El coche eléctrico de hoy para el futuro

En la actualidad, el camino hacia el éxito del vehículo eléctrico no depende sólo de los datos de ventas. Los aspectos técnicos y administrativos también resultan determinantes para conseguir superar ciertas barreras que ayuden en su penetración definitiva. Ampliar y adaptar la red de infraestructuras impulsará la democratización de la movilidad eléctrica junto a los vehículos convencionales, ofreciendo alternativas en los desplazamientos tanto en corta como en larga distancia.

La red eléctrica irá progresivamente ajustándose a los requerimientos del coche eléctrico tanto en la incipiente infraestructura (puntos de recarga convencionales, electrolineras rápidas…), como en los suministros. Esto no ocurrirá sólo en Europa y Estados Unidos: es un fenómeno global incluso en aquellos lugares donde exista mayor escasez de materiales, como puede ser el litio, usado en las baterías.

Los motores eléctricos irán incorporando de manera gradual una mayor autonomía y menor peso en relación a su capacidad. Es decir, la relación kWh/kg de batería aumentará, como ya lo ha hecho, aumentando la eficiencia del transporte. Estas baterías son cada vez más avanzadas y de mayor potencia y rendimiento.

Por su parte, las administraciones deben ofrecer todo su apoyo, ya sea en forma de incentivos a la compra, como los exitosos planes MOVEA o MOVALT que agotaron sus fondos en 24 horas; o promocionando las alternativas en la ciudad, con sus correspondientes medidas a favor y regulaciones, como que los vehículos eléctricos estén exentos del pago al aparcar en zonas SER.

Electrolineras, la inversión del mañana

Más puntos de carga. Esto es lo que piden tanto consumidores como empresas. La hipótesis de plantear una red más amplia de electrolineras ha sido comprobada con éxito en regiones como Reino Unido, donde la inversión ha permitido duplicar su parque móvil: más de 1.000 nuevos cargadores que han incrementado en más de un 50% los modelos hasta un total de 53.000 vehículos.

En nuestro país, la cuestión principal gira en torno al tiempo de carga. Si un vehículo debe quedarse estacionado cargando durante más de 8 horas, tenemos varias alternativas:

  • aumentar los puntos de recarga que permitan hacer paradas cortas durante el día. Imaginemos una ciudad en la que cada pocos metros tenemos disponible una manguera;
  • reducir el tiempo de carga, aumentando la potencia de entrega en los diferentes tipos de cargadores;
  • aprender a usar el tiempo nocturno para recargar vehículos eléctricos como el Citroën C-Zero o E-MEHARI. Después de todo, basta un enchufe corriente si tenemos tiempo para cargar, y es la opción más económica.

Todos los puntos son importantes, pero invertir para ofrecer una mayor disponibilidad en infraestructura será el impulso definitivo al mercado del vehículo eléctrico en España. Y así lo han visto empresas como Mercasa, el gigante comercial que ha sido el último en sumarse al registro oficial de la CNMC para monitorizar los permisos de gestión de carga. Junto a Endesa, Iberdrola y Repsol, está diseñando un plan de despliegue de puntos de recarga a lo largo y ancho del país, ya sea en aparcamientos públicos, centros comerciales, hospitales, restaurantes, supermercados, etc.

Carga superrápida, en lo que dura un café

Como hemos adelantado, otro de los factores clave que determinará el futuro del coche eléctrico será el tipo de carga. Uno de los principales retos consistirá en ir reduciendo el tiempo de recarga, algo que empresas como EVTEC ya están elaborando con nuevos conectores tipo CHAdeMo (un estándar) de velocidad superrápida.

Una carga privada al 100% puede requerir de 4 a 12 horas en base al tipo de cargador. ¿Y si pudiéramos hacerlo en tan sólo una hora? Europa dobla su apuesta y ya está instalando estos nuevos puestos de nueva generación, que también llegan a las carreteras españolas con más de 50 a 350 kW de potencia. Esto significa que un vehículo eléctrico que acepte ese flujo de potencia y una batería de 60kWh podría estar cargado al 80% en tan sólo 25 minutos. (Se suele hablar de carga al 80% porque el 20% restante es ligeramente más lento). ¿La autonomía de esta nueva generación? Podremos circular hasta 300 km con tan sólo una parada para un café.

Por supuesto, para ello será indispensable diseñar vehículos que sean compatibles con estos conectores y que puedan cargar a semejante potencia. El mercado parece ir adaptándose para poder capacitar a estos coches a la hora de utilizar los cargadores ultra rápidos, usando conectores con cables más gruesos y que no se recalienten.

La carga por inducción: diciendo adiós a los cables

¿Mucho consumo de energía? ¿Recargar constantemente? ¿Cables incompatibles? El vehículo eléctrico del futuro ya ha pensado en estos factores que nos plantean cuestiones a los compradores, y quiere hacerles frente. Para ello se plantean tres soluciones: ondas de radio, ultrasonidos e inducción. En el caso de las dos primeras tecnologías, tienen la ventaja de permitir una recarga de batería a larga distancia(e incluso de un objeto en movimiento) pero el rendimiento quizá no puede equipararse aún a otros sistemas.

La recarga por inducción tiene muchas posibilidades de aplicación, y ya se encuentra en el caso de los smartphones. Con un ratio de carga de 3,6 kW y un factor de eficiencia de más del 90%, este método permite que las batería de alto voltaje puedan cargarse en menos de tres horas. El siguiente paso: recargar mientras circulas por carretera con bobinas instaladas bajo el asfalto. Autonomía sin límite que, de momento, parece un sueño. Pero uno alcanzable.

¿Baterías de alta intensidad? Por una autonomía sin límites

El vehículo eléctrico avanza superando retos, y uno de los que más interesa a los conductores es el de obtener una mayor autonomía. Hay muchos proyectos en marcha, como la iniciativa europea eCAIMAN. En otro proyecto, Corea del Sur ha trabajado en el desarrollo de nanopartículas de óxido de silicio, un material para el cátodo de las baterías de iones de litio que puede duplicar la autonomía de los automóviles eléctricos.

En un tercer ejemplo de los muchos actuales, la empresa Battery Alliance ya está trabajando en proyectos de desarrollo de baterías de iones de litio con electrolito líquido con el objetivo de establecer su implementación en todos los campos de la movilidad eléctrica para la primera mitad de 2020.

Hace unos años, vehículos eléctricos como el Citroën C-Zero nos parecían ciencia ficción, y hoy ruedan por nuestras calles en grandes flotas, como ocurre en Madrid con el proyecto carsharing de Emov. Las novedades de este artículo también parecen de ciencia ficción, pero se acercan lentamente para alcanzar una meta que cada día se muestra más cercana. El futuro del coche eléctrico ya está aquí.

Imágenes | Citroën Media Center Qualcomm iStock Supersmario spooh josefkubesMichaelJay

Red de carga en España, ¿cuál es la situación en nuestro país?

Red de carga en España, ¿cuál es la situación en nuestro país?

El aún limitado número de puntos de recarga de nuestro país es uno de los aspectos que más recelo causa entre los consumidores. Aunque se ha demostrado que la autonomía que alcanzan los actuales modelos es más que suficiente para el día a día en la ciudad, muchos consideran que es aún insuficiente para plantear largos trayectos, y con ello las vacaciones. A continuación vamos a repasar el estado de red de puntos de recarga en España, comprobando que la situación no es tan diferentes de otros países, y que el futuro inmediato resulta ciertamente prometedor.

Un buen número de puntos de recarga

Como adelantábamos, muchos compradores evitan el coche eléctrico por el temor a no tener dónde recargarlo. De hecho, existe un gran número de ciudadanos desinformados que no saben que basta con un enchufe Schuko (el de casa) para cargar el vehículo.

Dicho esto, lo cierto es que cada vez es más habitual encontrar puntos de recarga en las ciudades de toda España, especialmente en centros comerciales y aparcamientos públicos. Al menos es lo que reflejan los números, como podemos comprobar en la web Electromaps, registro colaborativo de los puntos de recarga de nuestro país (y de toda Europa).

Según dicha web, a octubre de 2018. existen con seguridad 3.644 puntos de recarga registrados en nuestro país. Se trata de una cifra bastante fiable, ya que está constantemente actualizada por los usuarios (principalmente, propietarios de vehículos eléctricos). Sin embargo, se estima que la cifra real podría alcanzar los 3.800 puntos e incluso los 5.000, según AECA Group. Si están en la plataforma, existen, pero no por existir aparecen en ella: hay que introducirlos. Por eso, muchos no aparecen reflejados.

Incluso con la cifra más alta, hay países de nuestro entorno que nos aventajan con creces (aunque la mayoría van por detrás). Los Países Bajos tienen unos 32.000 puntos de recarga, y Alemania más de 25.000. Allí la movilidad eléctrica cuenta con más tradición. Nosotros estamos en el 5º puesto de la Unión Europea, lo que no está mal: doblamos e incluso triplicamos a algunos de nuestros vecinos como Portugal (1.500) o Italia (2.700).

Puntos de recarga para todo tipo de necesidades

Indistintamente de su número, hemos de saber distinguir entre los distintos puntos de recarga en cuanto a potencia, pero también el tipo de acceso al público. Así, podemos encontrar casi 1.000 puntos en superficie, generalmente en espacios públicos y con disponibilidad 24 horas, y otros 700 en parkings generalmente de carácter público. Hablamos de espacios abiertos sin horario.

Por otro lado, podemos encontrar puntos de recarga de titularidad privada, pertenecientes principalmente a empresas o instituciones: supermercados, hoteles, gobierno, etc. Aunque la mayoría está completamente abiertos al público, y muchos son gratuitos, también tienen una disponibilidad limitada debido al horario laboral de sus empleados. Por ejemplo, algunos centros comerciales permiten recargar de forma gratuita el vehículo eléctrico si compras, pero llegada la hora del cierre te pedirán que saques el vehículo del parking.

Por último, cabe destacar los puntos de usuarios particulares. Aunque están situados en garajes y propiedades privadas, sus propietarios pueden ofrecerlos de forma desinteresada a otros conductores. Según Electromaps, en España hay 200 de estos propietarios particulares registrados que ofrecen su punto de recarga a otros usuarios. Pero, ¿por qué alguien abriría su cargador a otro usuario?

Recarga en el hogar, cada vez más fácil

Cada vez son más los particulares que instalan puntos de recarga en sus domicilios. Es una opción asequible y muy útil. El usuario cada vez tiene más fácil instalar un punto de carga vinculado a su vehículo.

La Ley de Propiedad Horizontal da facilidades a la instalación de puntos de recarga en garajes comunitarios. Las últimas modificaciones introducidas tratan específicamente de ello, poniendo tres únicas condiciones:

  • que el punto de recarga vaya en una plaza individual;
  • que se comunique previamente a la comunidad;
  • y que el usuario asuma íntegramente el coste de la instalación (aunque hay ayudas).

Así, cualquier particular puede instalar un punto de recarga vinculado en su plaza de garaje, tan sólo avisando al administrador de la comunidad, y sin necesitar permiso alguno de éste o del resto de vecinos, salvo excepciones.

A esto hay que sumarle los esfuerzos de la Unión Europea por favorecer la instalación de puntos de recarga particulares. Hasta ahora, la normativa española exige a los constructores en las nuevas viviendas la preparación de las canalizaciones y huecos en los garajes comunitarios. Pero una Directiva aprobada este mismo año exige además la instalación del cableado necesario, por lo que la instalación de puntos de recarga se simplifica más aún. La Directiva también establece un tiempo de adaptación a las edificaciones de reciente construcción para que se adapten a estas medidas.

Gracias a esta facilidad y bajo coste, algunos usuarios liberan su cargador a la comunidad bajo la premisa de que todos puedan usarlo en un determinado horario. De este modo, cuando ellos viajen con su vehículo eléctrico a otra ciudad, también encontrarán puntos público-privados donde cargar.

Puntos de recarga para largos trayectos

Cada vez son más las opciones que contamos para cargar nuestro vehículo eléctrico. Además, las autonomías con las que cuentan actualmente las baterías, resultan más que suficientes para la mayoría de los usuarios. Contamos con modelos como el Citroën C-Zerocon una autonomía de 150 kilómetros, o el Citroën E-Berlingo Multispace, que puede recorrer hasta 170 kilómetros sin recargar. La mayoría de españoles hacemos menos de 100 kilómetros al día con nuestro vehículo, y estas autonomías son más que suficientes para el día a día en la ciudad.

Sin embargo, algunos consumidores creen que aún es insuficiente para salir de la ciudad o plantear trayectos mayores. Irse de viaje, trabajar repartiendo mercancía o vehículos grandes: aún hay sectores de la movilidad que requieren ser electrificadas. Por ejemplo, es cierto que la mayor parte de puntos de recarga se concentran en las ciudades, y esto deja fuera pueblos pequeños. Aunque también es cierto que en poblaciones pequeñas enchufar nuestro coche en el garaje es más fácil, incluso usando un alargador.

Cada vez son más las iniciativas para aumentar la red fuera de los entornos urbanos. Es el caso del proyecto CIRVE, siglas de “Corredores Ibéricos de Infraestructura de Recarga Rápida de Vehículos Eléctricos”. El fin de este proyecto es conectar la Península Ibérica (tanto España como Portugal) con el resto de Europa, aumentando la presencia de infraestructura de recarga en estos corredores de comunicación. Para ello, se valdrán de 40 puntos, 25 de los cuales serán de nueva ubicación y de otros 15 ya existentes que serán adaptados y mejorados.

Las empresas energéticas garantizan el futuro del coche eléctrico

Que empresas eléctricas como Iberdrola o Endesa se impliquen en proyectos como el CIRVE no es casualidad. Endesa ya ha demostrado su compromiso fomentado la movilidad eléctrica en su plantilla (7 de cada 10 coches eléctricos en España son conducidos por empleados suyos). Pero quiere extender este compromiso a todos los consumidores, para lo cual ha prometido la instalación de 600 puntos de acceso público de aquí a 2020. Para una sola marca, incluso grande, es bastante.

Le anda a la zaga Iberdrola, que también ha anunciado la instalación de 400 puntos de recarga en 200 estaciones para antes de 2020. Estas 200 estaciones estarán situadas en las principales autovías y corredores (Mediterráneo, Cantábrico y Ruta de la Plata), y estarán separadas por un máximo de 100 kilómetros. Además, contarán con cargadores para todos los tipos de vehículos y de carga (rápida, super rápida y ultra rápida). De esta forma, se garantizan cargas en menos de media hora, ideal para los desplazamientos largos o vehículos con autonomías más modestas.

Cada vez son menos las excusas válidas para negar al vehículo eléctrico. Su llegada creciente es un hecho palpable y tanto la tecnología como la voluntad de marcas como Citroën se engargarán de derribar las últimas barreras que faltan.

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Poco más de un euro a los 100 km, esto es lo que consumirá tu coche

Poco más de un euro a los 100 km, esto es lo que consumirá tu coche

Las alternativas de movilidad que encontramos hoy en día en el mercado nos permiten tomar decisiones que afectarán no sólo a nuestra manera de movernos por nuestra ciudad, sino también a nuestro bolsillo. El coche convencional tiene hoy un nuevo amigo en las carreteras: el vehículo eléctrico. En la actualidad, los conductores deben entrar a valorar diversos puntos de análisis a la hora de decidirse por la compra de un vehículo. La cartera, muchas veces, es determinante de la decisión a tomar.

El respeto al medio ambiente, la eficiencia y el rendimientodel motor eléctrico son puntos clave a tener en cuenta que inclinan la balanza hacia el mismo, y suponen argumentos de peso. Pero ocurre que la parte económica aún resulta algo desconocida. En relación a sus datos de consumo, coste de recarga y gasto en mantenimiento, entre otros puntos, el coche eléctrico nos trae cuestiones muy llamativas.

En función del precio del kWh, y de nuestro estilo de conducción, podremos obtener un dato bastante aproximado del gasto que nos supondrá un coche eléctrico. Aunque es cierto que tiene algún que otro reto por delante, en cuanto a mantenimiento tiene todas las de ganar ya que se limita al cuidado de los neumáticos, limpiaparabrisas y filtro de aire, principalmente. Nos podemos despreocupar de otros elementos como los cambios de aceite o las roturas de correa, y el motor eléctrico es relativamente sencillo, no así la electrónica involucrada.

Eficiencia y la economía del CO2

Buena parte de los compradores de vehículos eléctricos invierten orientados por su elevada eficiencia energética y por sus nulas emisiones en circulación. Pero, ¿cómo se mide la eficiencia de un vehículo?

De forma sencilla podemos definir, en primer lugar, el “Well-to-tank” como la eficiencia a la hora de transportar la energía desde su fuente al tanque o a la batería del coche; el “Tank-to-Wheel” como el transporte desde el tanque o batería a las ruedas; y el “Well-to-Wheel” como la suma de los dos anteriores, ofreciendo la eficiencia global del proceso. En el procedimiento se tiene en cuenta, incluso, el rendimiento del convertidor eléctrico, el de las baterías y los sistemas mecánicos.

Para entender su importancia, hagamos algunos cálculos sencillos pero relevantes. Tomemos como consumo medio de los vehículos eléctricos la cifra aproximada de 14 kWh/100km, un valor que dependerá del vehículo elegido. Teniendo en cuenta que el número de emisiones medias de generar la electricidad, según el mix energético español, es de alrededor de 0,234 KgCO2/kWh. Este CO2 no es real, sino equivalente, y se usa como estimación.

Multiplicando ambos términos obtenemos que un vehículo eléctrico de gama media tiene un impacto de unos 3,3 kgCO2/100 km, pero que se convierten en 0 KgCO2/kWh si nuestra distribuidora trabaja con energías renovables. En 2018 las emisiones en circulación van entre los 8 kgCO2/100km y los 15 kgCO2/100km. No todos los vehículos son iguales.

Y en términos económicos… ¿cuánto cuesta mi vehículo eléctrico cada 100 km?

Como hemos visto, el motor eléctrico tiene un rendimiento potente y ecológico. Esto significa que con la misma energía puede llegar más lejos. Si realizamos una media de consumo a los 100 km de los vehículos eléctricos e híbridos del mercado en nuestro país, obtendremos un dato cercano a los 12,65 kWh/100km. Aquí no hablamos de contaminantes, sino de la energía necesaria para recorrer 100 km. Si las fuentes de energía son renovables, cada kWh necesario tendrá un impacto nulo en la atmósfera.

Pero, ¿cuánto cuesta un kWh? El precio medio de las comercializadoras eléctricas ronda los 0,13 €/kWh, variable y actualizable según la fecha, por supuesto. Además, a nivel particular podemos reducirlo si nos adherimos a diferentes tarifas de discriminación horaria como la tarifa supervalle de 23h a 7h. De esta forma obtenemos un coste medio cada 100 km de 1,64€ para el vehículo eléctrico. O, lo que es lo mismo, cada kilómetro nos cuesta 0,0164 euros de electricidad. Esta cuenta variará en función del vehículo elegido, pero en todos suele ser así de baja.

Además, los vehículos eléctricos tienen un comportamiento muy lineal. Es decir, detenido su gasto es completamente nulo porque el motor eléctrico deja de moverse. Eso lo hace una muy buena opción para la movilidad en las ciudades. Si nuestro día a día nos lleva por trayectos urbanos, nuestro ahorro en consumo se hará notar más. A esto hay que sumar que una de las ventajas del vehículo eléctrico es que recupera energía de la batería durante las bajadas pronunciadas, tales como puertos de montaña. Hay que tenerlo presente en los cálculos.

Mantenimiento y parking: nada de lo que preocuparse

Hemos mencionado cómo los vehículos eléctricos son limpios y eficientes, así como asequibles en la circulación. De pasada, hemos mencionado el mantenimiento, otro de los puntos en los que el eléctrico tiene ventaja. Veámoslo más a fondo.

Si invertimos en un vehículo eléctrico, su mantenimiento no nos supondrá ningún dolor de cabeza. Entre otros factores, no tiene embrague, ni aceites, ni filtros, ni correas de distribución. Es decir, es relativamente simple. Si alguna vez has tenido un pequeño motor eléctrico en tus manos habrás podido comprobar que basta con mantener limpios los bornes y mantener el eje orientado para evitar desgaste. E incluso este es fácil de solucionar.

En un vehículo eléctrico hay más complejidad, pero no mucha más. Esto reduce las reparaciones considerablemente. Pasar menos por el taller no solo significa desembolsar menos dinero. Si puedes evitarte una visita al taller cada pocos años, sin duda se trata de un aumento de la calidad de vida. A nadie le resulta agradable tener el coche una semana inmovilizado.

¿Y para aparcar? Más ventajas. En las grandes urbes como Madrid y Barcelona, el coche eléctrico tiene alfombra roja para aparcar gratuitamente en la zona azul y en plazas de recarga. Además, éstas últimas van apareciendo poco a poco en mayor número y, si estás decidido a instalar uno en tu garaje particular, existen subvenciones de hasta 1.200€. El vehículo eléctrico va abriéndose paso a lo largo y ancho de nuestras carreteras para convivir con el resto de alternativas sobre ruedas en ciudades más limpias.

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