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Shenzhen, la ciudad china que solo usa autobuses eléctricos

Shenzhen, la ciudad china que solo usa autobuses eléctricos

Shenzhen, una ciudad del sudeste chino de más de 12 millones de habitantes que conecta Hong Kong con el interior del país, anunció a principios de 2015 comenzarían una verdadera electrificación de su flota de autobuses urbanos.

Este fue sin duda uno de los proyectos más ambiciosos que se han planteado de cara al cumplimiento del Objetivo 2020 por la integración de las energías renovables en la movilidad. Gracias a esta proposición, Shenzhen se ha convertido en la primera ciudad del mundo con una flota de autobuses 100% eléctricos, superando a importantes núcleos como Los Ángeles, Nueva York, Toronto o Chicago. Las dificultades y obstáculos que la Administración china se encontró fueron considerables: desde la escasez de infraestructura de recarga, hasta los altos costes económicos de una transformación total. Pero la realidad pudo, al fin, superar a la ficción.

Fabricando la flota de E-Bus más grande del planeta

Shenzhen ha evolucionado mucho a lo largo de estos últimos años. La ciudad, con más de 6.000 años de antigüedad, cuenta con 12 millones de habitantes y es conocida por los grandes arrozales y ríos que se dibujan a su alrededor. Hoy en día, sus altos rascacielos alcanzan unas nubes cada vez menos grises, mientras a la altura del asfalto fluctúan sus diferentes modelos de vehículos, conviviendo en perfecta armonía.

El crecimiento urbano, industrial y sociodemográfico elevó hace unas décadas los niveles de contaminación pero, en la actualidad, las políticas “cero emisiones” parecen haber entrado con fuerza. El Gobierno municipal incorporó una flota de 16.359 autobuses totalmente eléctricos tras una ley aprobada en 2017 y que un año más tarde ya ofrecía un servicio de transporte de pasajeros eficaz. La normativa, además, afecta tanto a los servicios públicos como privados.

Junto a este despliegue de vehículos se han estrenado hasta 510 estaciones de carga y mantenimiento que incorporan más de 8.000 puntos de recarga a lo largo y ancho de la ciudad. De esta forma, los autobuses podrán detenerse unas horas para poder cubrir la autonomía necesaria y así circular durante todo el día. El ahorro ha sido un punto clave a la hora de iniciar este proyecto, pues el escaso mantenimiento de estos vehículos eléctricos hace que se puedan reducir los costes hasta en tres cuartas partes.

En cifras absolutas podemos confirmar que el gasto que supuso el proyecto estuvo cerca de los 500 millones de dólares, un presupuesto que fue financiado gracias a los subsidios del Gobierno, junto a la participación de las empresas de instalación de la infraestructura eléctrica y los fabricantes de los modelos de autobuses.

Una cruzada a favor de la energía eléctrica

La Asamblea Popular Nacional, con su primer ministro, Li Keqiang, declaró que propondrían soluciones a los altos índices de CO2 en la ciudad. La batalla parece irse ganando. En el país chino se ha conseguido una reducción de las partículas en el aire hasta en un 32% en al menos 29 ciudades, según un estudio de Bloomberg New Energy Finance.

Desde que la compañía Shenzhen Bus Group ha iniciado su proyecto, se han conseguido reducir 440.000 toneladas de CO2 al año, además de la enorme rentabilidad que supone, como decimos, contar con el autobús eléctrico en circulación por sus calles. A largo plazo, la movilidad eléctrica reduce de forma bastante significativa la factura: a partir de los 164 kilómetros diarios la diferencia de precio se ve más reflejada.

Shenzhen: El making-of de su electrificación

Ya hemos avanzado que la ciudad de Shenzhen ha realizado enormes esfuerzos económicos para electrificar sus autobuses pero… ¿Qué tácticas han ayudado? En primer lugar los subsidios nacionales y locales han sido el incentivo suficiente para salvar las distancias y permitir la integración del autobús eléctrico. Alrededor de 150.000 dólares han sido invertidos por cada uno de los autobuses de 12 metros; una cantidad que representa más de la mitad del precio del vehículo.

Además, los costes por mantener un E-Bus en circulación no difieren demasiado de lo que cuesta mantener cualquier otro vehículo. Según un estudio del World Bank and Global Environment Facility, si juntamos los costes de fabricación, energía y mantenimiento en un periodo de ocho años, hablamos de cerca de 375.000 dólares. Además, las empresas operadoras arriendan los vehículos a los fabricantes, de manera que la inversión inicial se ve reducida al no ser necesario un préstamo para subsidiar el precio.

Como es lógico, el autobús eléctrico realiza trayectos más cortos debido a su necesidad de recarga. Por ello, Shezhen ha enfocado sus esfuerzos en encontrar una optimización perfecta de los puntos de carga para conseguir salvar las diferencias económicas que supondría tener que poner más E-Buses en circulación. Gracias a una autonomía de 250 km en 5 horas de recarga, el autobús eléctrico puede soportar una jornada completa de conducción sin dificultad.

Con una autonomía de 250 km en 5 horas de recarga, el autobús eléctrico puede soportar una jornada completa

Para evitar que los tiempos de recarga interrumpieran el servicio de transporte, las empresas operadoras colaboraron para disponer de instalaciones en la mayoría de las rutas que realiza la flota a diario. Estas acciones, junto a una coordinación detallada de los tiempos y momentos de carga (durante la noche, cuando los precios de la electricidad son más bajos), permiten que los terminales realicen su actividad de forma eficiente durante las horas pico de movimiento urbano.

¿Y la vida útil de sus baterías? Los E-Buses en Shenzhen se encuentran aún en una etapa de maduración y el reemplazo de sus baterías aún se prevé a medio plazo. Una avería o reparación mecánica en una de las líneas supondría un incremento considerable de los costos, por lo que los fabricantes han decidido arrimar el hombro para proveer a los operadores con una garantía de por vida sobre las baterías de sus vehículos. Esto se debe a que las empresas manufactureras están mejor posicionadas para manejar el riesgo financiero que supone una continua innovación en materia de tecnología para baterías.

Siguiente paso: taxis 100% eléctricos

Shenzhen continúa trabajando sin colgarse medallas. La introducción de al menos 22.000 taxis eléctricos serán su próximo objetivo en los próximos años y de momento 4.600 modelos han sido ya sustituidos por vehículos puramente eléctricos.

De igual modo, los obstáculos aparecen cuando nos referimos a las formas de recarga dado que los taxis, a diferencia de los autobuses, no disponen de una ruta prefijada diaria. La falta de instalaciones será el primer punto sobre el que trabajar para incluir estos espacios de estacionamiento en áreas públicas o en los principales centros gubernamentales y facilitar la recarga.

Imágenes | iStock huangyifei Liufuyu Lina Moiseienko Izf Flickr Can Pac Swire Elmar

RD 15/2018, así es la ley que abre la puerta a la movilidad eléctrica

RD 15/2018, así es la ley que abre la puerta a la movilidad eléctrica

El mes de octubre del pasado 2018 recogió uno de los momentos que, con seguridad, serán clave en el devenir de la movilidad eléctrica en nuestro país. El viernes 5 de octubre el Consejo de Ministros aprobó el Real Decreto-Ley 15/2018 por el cual se regulan medidas para la transición energética.

La principal motivación para entrar en esta materia fue la actual subida de los precios de la electricidad y la vulnerabilidad de los consumidores frente al incremento en sus facturas. Como elemento secundario, esta ley facilita la penetración del vehículo eléctrico como movilidad principal, motivo por la que la analizamos en este espacio.

La normativa establece puntos que permitan acelerar el nuevo modelo basado en energías renovables, eliminando así legislaciones tan impopulares como el conocido coloquialmente como “impuesto al Sol”, entre otros aspectos. El vehículo eléctrico en este contexto ve cómo su actividad de recarga puede flexibilizarse de una forma más amplia al desaparecer la figura del gestor de carga.

Un camino al Sol libre de impuestos

Ofrecer un trayecto cómodo hacia la sostenibilidad es el papel prioritario encima de la mesa del Gobierno. El conjunto de la ciudadanía reclamaba la eliminación de una serie de obstáculos que desincentivaban la instauración del autoconsumo eléctrico, una actividad que con este Decreto-Ley por fin parece ver algo de luz.

En este aspecto encontramos varios pilares sobre los que se ha asentado la nueva regulación. En primer lugar, encontramos que se ofrece una mayor facilidad en la tramitación de la inscripción y registro de estas instalaciones para el autoconsumo. Es decir, se ha eliminado buena parte de la traba burocrática. Este autoconsumo, además, puede ser compartido y funciona, por tanto, para uno o varios consumidores. Al menos si la generación no supera los 100 kW.

Además, se eliminan los cargos por esta actividad, reconociendo el derecho al autoconsumo energético sin ningún tipo de trabas. Gracias a ello se derogan los impuestos sobre el autoconsumidor por la energía que se generaba y se consumía en la propia instalación: desaparece, por tanto, el “impuesto al Sol”.

Con esta serie de regulaciones se abren las puertas a alternativas más baratas y sostenibles, reduciendo las necesidades de la red eléctrica (y una parte de sus precios), y con mayor independencia para quién busca generar electricidad de forma autónoma. Los vehículos eléctricos pueden ahora sí entrar de lleno en los hogares sin encontrar las dificultades que tenían hace unos meses. Una barrera más superara.

RD 15/2018: abriendo las puertas al vehículo eléctrico

La movilidad sostenible llega ahora a un espacio de encuentro con este Real Decreto-Ley. Además, desde una posición privilegiada como vértice importante en la transición ecológica. La cuestión que se había planteado en su momento era: ¿Cuáles son las dudas de quienes se enfrentan al paso eléctrico? Principalmente, la de saber dónde poder encontrar puntos de carga públicos.

El gestor de carga desincentivaba el despegue de la infraestructura de recarga

Por ello, y para incrementar progresivamente su número en nuestras calles, la Administración ha eliminado la figura del gestor de carga que se recogía en la Ley del Sector Eléctrico. El gestor de carga era aquella potestad que residía en un agente del sector eléctrico, encargado único de proveer y vender energía eléctrica destinada a la recarga de VE. Como figura, su adquisición y mantenimiento tenía un coste elevado al ser necesario levantar una empresa específica.

Se ha demostrado que esta figura resultaba excesivamente rígida y desincentivadora de la actividad. Por ello, las empresas que han ejercido como gestores de carga estos últimos años, con el enorme esfuerzo económico que supone desplegar y controlar todas las infraestructuras de recarga, creen que esta es una gran noticia: ahora cualquier empresa puede instalar puntos de recarga en sus establecimientos aunque su actividad principal sea otra. Un paso imprescindible para que las matriculaciones del vehículo eléctrico crezcan aún más con todas las puertas abiertas.

Cabe decir que la desaparición del gestor de carga no supone en ningún caso una merma de la seguridad de las instalaciones, pues los requisitos y condiciones en el entorno de la seguridad industrial deben estar garantizados igualmente. Toda la información acerca del registro de estas actividades es pública a través de medios electrónicos abiertos. Además, junto a los datos de países de la CE se construye una enorme base de datos de gran potencial con la ubicación y particularidades de todos los puntos de recarga públicos a lo largo y ancho del continente. Si Electromaps es útil, imaginemos un mapa con todas las ubicaciones públicas.

Acabar con la ansiedad sobre la autonomía del vehículo eléctrico es el proyecto de muchas empresas, que dirigen ya sus políticas de acción sobre el acceso a las infraestructuras. Crear un tejido de posiciones de recarga rápida por todo el país es la manera más efectiva de avalar al coche eléctrico frente al consumidor indeciso.

El precio de la electricidad, a examen

En los últimos meses hemos podido observar un incremento en nuestra factura de la luz. Ante esta subida de precios, el Real Decreto-Ley establece normativas fiscales que regulen y equilibren el vaivén de los preciosdel mercado. Por un lado, ha sido suspendido el impuesto del 7% a la generación eléctrica que fue aprobado en 2012. Junto a esta medida, desaparece también el llamado “céntimo verde”, el Impuesto Especial de Hidrocarburos que se aplicaba a los diferentes usos del gas natural y que desmotivaba la utilización de este tipo de fuentes de energía.

Una subida, por ejemplo, del 4% del precio de la luz supondría para un hogar un aumento de más de 30€ anuales en su factura de la electricidad. Con estas medidas fiscales aprobadas en el Decreto-Ley, se reduciría la factura del último cuatrimestre una cuarta parte, es decir, entre 6 y 8€ con consumos entre 2.600 kWh y 3.600 kWh, consumos dentro de la media de las familias españolas.

El Real Decreto-Ley fomenta que la energía sea obtenida dentro de un sistema de autoconsumo 

Quizá más técnico: para garantizar la sostenibilidad del sistema eléctrico, el superávit acumulado de ingresos del sector se podría aplicar a los desajustes de ingresos y gastos que se pudieran producir entre los ejercicios 2018 y 2019. De esta forma los consumidores no verían incrementados los cargos y peajes, que es el objetivo.

En resumidas cuentas, el Real Decreto-Ley 15/2018 fomenta que la energía sea obtenida dentro de un sistema de autoconsumo para reducir así el recibo de la luz y poder alimentar con nuestra propia actividad energética desde una pequeña bombilla hasta nuestro vehículo eléctrico. Poder recargarlo en el hogar parece una ventaja enorme para muchos conductores que verían como su propia energía fotovoltaica asegura su medio de transporte: un binomio perfecto.

Además, una vez fuera de casa, con la nueva ley, será más habitual poder encontrar puntos de recarga públicos en diferentes lugares: el trabajo, un hotel, un supermercado o un párking. Se ofrece de esta forma un empuje total a la movilidad eléctrica eliminando algunas de sus actuales fronteras.

Imágenes | Citroën Media Center iStock DiyanaDimitrova Scharfsinn86WangAnQi omada

21.181 matriculaciones eléctricas: 2018 fue un buen año, y 2019 será mejor

21.181 matriculaciones eléctricas: 2018 fue un buen año, y 2019 será mejor

El último año nos ha dejado excelentes noticias en relación al desarrollo e integración del vehículo eléctrico en nuestro país. A pesar de que por primera vez no han sido lanzados programas de ayudas, las ventas en España tanto de vehículos eléctricos como de híbridos continúan aumentando progresivamente.

Según Aedive, la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico, 2018 ha cerrado con 21.181 matriculaciones de vehículos eléctricos, siendo el mes de diciembre especialmente positivo con 2.232 unidades de eléctricos puros y 832 de híbridos-enchufables vendidas. Un incremento de más del 60% en relación al año anterior.

España dobla las matriculaciones en 2018

Con respecto a 2017 hemos podido observar un incremento muy notable de las ventas de estos modelos, motivado entre otros factores por la implantación de medidas medioambientales en el acceso a las grandes ciudades. En total se ha pasado de las 13.012 unidades de 2017 a las 21.181 en 2018, de las cuales 15.495 pertenecen a eléctricos puros (BEV) y 5.686 híbridos-enchufables (PHEV).

Estos datos son de enorme interés para un mercado que, en términos porcentuales, supone un incremento del 60% en BEV y del 70% en PHEV si lo comparamos con el mismo mes del año anterior. Entre los modelos eléctricos matriculados en 2018encontramos 6.132 turismos, 1.825 furgonetas, 3.938 ciclomotores y 3.352 motocicletas, tal y como publicó Aedive.

Una larga trayectoria que continúa su ascenso

Los vehículos menos contaminantes en circulación, en nuestro país, tienen una historia relativamente reciente. Su incorporación al mercado español ha encontrado su mayor impulso principalmente en estos últimos años. Hoy en día alrededor de dos millones de coches eléctricos circulan por en todo el mundo, y el acuerdo de París asegura que para 2040 llegaremos a los 600 millones de unidades. Pero, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? El camino no ha sido sencillo.

ANFAC mostró unos datos desesperanzadores en 2016 con tan sólo un 0,3% de ventas de eléctricos en España, un porcentaje que nos situaba muy por debajo de nuestro vecinos de Reino Unido (1,7%) y Francia (1,5%). Con ese amplio margen de mejora, la situación está cambiado de forma notoria.

Si echamos la vista más atrás, la cuota de mercado del coche eléctrico puro en 2010 era del 0,01%, lo que se traduce en solo 73 vehículos eléctricos. Sin embargo, en 2017 la cuota ascendió a los 0,32 puntos, es decir, 3.920 matriculados. 2018, por su parte, ha situado un panorama aún más positivo: en febrero de 2018 se matricularon 1.088 vehículos eléctricos, lo que supuso un aumento del 187% respecto al mismo mes de 2017.

Madrid lidera la tabla clasificatoria por provincias

Con este espectacular crecimiento, el coche eléctrico está en boca de todos. Cada día es más habitual ver algún modelo circulando por nuestras ciudades, conocer a familiares que se han decidido a dar el paso al eléctrico o hablar con amigos que usan servicios de carsharing eléctrico.

La situación en nuestro país evoluciona de forma estable y muchas provincias acumulan ya una cantidad considerable. Madrid se sitúa en el podio de las matriculaciones con un total de 6.995 vehículos en el 2018, de los cuales 3.283 han sido turismos, 1.526 ciclomotores, 1.334 motocicletas, 786 furgonetas, 55 cuadriciclos, ocho autobuses y dos camiones ligeros, además de un quad. Este incremento viene impulsado por el plan de ayudas lanzado por la Comunidad de Madrid en diciembre. Esto ha permitido que la cifra de eléctricos puros alcanzara las 1.018 unidades (junto a 650 híbrido-enchufables) solo en este mes. Es todo un récord.

Barcelona sigue de cerca estos números con 3.811 matriculaciones de vehículos eléctricos puros, de los cuales encontramos 962 turismos, 266 furgonetas, dos quads, 37 cuadriciclos, 1.674 ciclomotores, 862 motocicletas, un camión medio y siete autobuses. Otras ciudades como Donostia-San Sebastián ha dado un paso hacia la electrificación de su flota de autobuses con un testeo del tránsito real con pasajeros en el primer autobús 100% eléctrico articulado.

Y mientras tanto… ¿Qué está pasando en Europa?

Parece que en el resto del continente se observan diferentes velocidades de implantación del VE. Esto se debe principalmente a las diferencias entre las políticas de cada estado. Por ejemplo, Noruega es uno de los países a la vanguardia de este movimiento de futuro, mientras otros como Italia parecen quedarse a la cola. Hay un amplio abanico.

Sin embargo, en 2017 en el mercado europeo se entregaron 287.270 unidadesentre eléctricos e híbrodo-enchufables, lo que representa un 1.4% del total de matriculaciones en Europa. La gran referencia nórdica en este sentido sumaba más del 60% de ventas de eléctrico en el tercer trimestre de ese año. Suiza, Suecia y Países Bajos se encuentran en esa zona alta del ránking con cifras que basculan entre el 2 y el 5% de matriculaciones.

Por debajo de ese grupo de cabeza estaría nuestro país junto con otros grandes del sector que continúan incentivando el VE, como son Francia, Alemania, Austria y Reino Unido. Estados que mueven un índice elevado de ventas aunque el porcentaje no salte tanto a la vista.

¿Qué le depara el 2019 al vehículo eléctrico?

Todas las cifras apuntan a que la movilidad eléctrica e híbrida está destinada a asentarse. La convivencia con el resto de alternativas parece una buena opción para la movilidad tanto dentro como fuera de nuestras ciudades y el mercado continúa trabajando en ese aspecto. Pero, ¿cómo se proyecta este 2019? Aún quedan muchos aspectos de mejora que puede que requieran de cierta paciencia, pero que avanzan a buen ritmo, como el precio del vehículo.

Sin embargo, el mercado ofrece alternativas. Modelos como el Citroën C-Zero se distancia en este sentido del resto de la oferta con un precio asequible orientado al comprador medio. Además, para este vehículo el gasto cae por debajo de los 1,5 euros por cada 100 km.

También ha cambiado la vertiente de alquiler. Hace una década las compañías de alquiler no disponían de vehículos eléctricos o híbridos. Hoy en día empresas de carsharing como emov (que hacen uso del Citroën C-Zero mencionado arriba) permiten al ciudadano disfrutar de la experiencia de movilidad eléctrica con baterías de carga rápida y suficiente autonomía. ¿Por qué entonces no ser optimistas de cara a la próxima década?

El Ministerio de Transición Ecológica calcula que en España habrá cinco millones de vehículos eléctricos en 2030, lo que supone establecer un negocio de casi medio millón de fuentes de recarga. Es precisamente en estas últimas en las que las instituciones están poniendo el foco para permitir que el parque eléctrico crezcasin limitaciones a nivel público y empresarial. Por ello, para el próximo año se estiman más de 2.500 puntos de recarga de coches eléctricos en las carreteras españolas, creando una buena base desde la que seguir fomentando su crecimiento.

Imágenes | Citroën Comunication

El vehículo eléctrico llama al vehículo eléctrico

El vehículo eléctrico llama al vehículo eléctrico

Venir para quedarse. Este es el objetivo principal que se ha marcado el coche eléctrico. La intención de cambio de hábitos de consumo requiere un esfuerzo por adaptarse a todo lo nuevo que emerge en el mercado. Teniendo en cuenta que nuestros vehículos hoy en día están capacitados para mucho más que para nuestros rutinarios trayectos del hogar al trabajo y del trabajo al hogar, puede que entrar a valorar alguna alternativa no sea desacertado.

Es aquí donde surge la voluntad por sentarnos ante vehículos de enorme potencial, frente a vehículos de enorme potencia. Damos la oportunidad de probar las posibilidades de un entorno eléctrico que cada vez tiene más que decir. Para este artículo hemos preguntado a quien ya ha dado esta oportunidad a un vehículo eléctrico porque, quien lo prueba, no cambia.

El salto al eléctrico es para quedarse

La primera Encuesta Nacional de Usuarios del Vehículo Eléctrico ha revelado unos datos muy interesantes en este aspecto. Y es que la gran mayoría de los que han decidido probarse a los mandos del vehículo eléctrico se quedan con él. Hasta el 99% de los usuarios de un VE dice sentirse satisfecho con la experiencia de compra, tras analizar el perfil de más de 1.300 conductores españoles de estos modelos.

Además, parece que el “boca a boca” funciona de forma especialmente bien en este aspecto, pues gran parte de la expansión del eléctrico en nuestras ciudades viene dado por el buen resultado que ya está ofreciendo a sus usuarios actuales, convertidos en verdaderos mecenas de la movilidad eléctrica.

La encuesta, realizada por Electromaps en colaboración con Iberdrola y All Media Consulting, ha recibido un inmenso apoyo de la comunidad eléctrica y de empresas tecnológicas, quienes volcaron sus respuestas en menos de 48 horas. Este estudio analiza de forma íntegra los comportamientos y experiencias de los perfiles de conductores, las cifras de matriculaciones y el posicionamiento de las marcas.

Sostenibilidad, primera motivación antes de la compra

Más allá de las estadísticas, nuestra propia experiencia cercana a conductores y potenciales consumidores del vehículo eléctrico nos ha ofrecido unos resultados muy similares a los del estudio: el eléctrico llama al eléctrico. Aunque todavía hay quien le pone algunos “peros”, la pasión que generan es absoluta.

Antes de acercarse al concesionario son muchos los que llevan tiempo leyendo, conversando e interesándose por estos modelos. “Vivo a las afueras de Madrid y desde mi ventana puedo observar el enorme tráfico que se dirige al centro. Siento que debo ser parte en la solución” nos confirma Esteban, psicólogo y conductor que aprovechó una oferta de su compañía para cambiar su coche por uno con motor eléctrico.

Muchos son los que, como Esteban, deciden dar el paso en base a una mentalidad orientada a la sostenibilidad. Especialmente en grandes ciudades. Incluso cuando cambiar de mentalidad pueda suponer un esfuerzo.

El bolsillo, una de las claves de este cambio

El precio de compra aún puede ser un hándicap para algunos, independientemente de la motivación personal a dar el salto al eléctrico, aunque el mercado ofrece hoy en día cada vez más posibilidades. Una vez planteada la inversión, el ahorro es evidente. Álvaro es un joven estudiante de automoción y se mostraba algo escéptico en un principio: “Me gusta el sonido del motor, pero he de decir que le encuentro muchas ventajas [al eléctrico]”.

El ahorro en las revisiones y mantenimiento es claro, pero si estudiamos el coste del kilómetro podemos observar también resultados muy positivos. Álvaro asegura que “si pudiera permitirme económicamente el desembolso inicial, creo que luego me saldrían mejor las cuentas”. Las ayudas estatales y los planes para fomentar estos modelos ayudan a que cada vez sean más los que encuentren el camino despejado hacia su propia “electrificación” personal.

Lo cierto es que la factura de la luz no es excesiva si comparamos los precios de nuestros vecinos europeos y, en cambio, son muchos los países en los que el porcentaje de integración del eléctrico supera al de España. Esteban está satisfecho con el ahorro que supone conducir su eléctrico tras varios meses.

Éxito absoluto como segundo vehículo

Loreto trabaja en un despacho de abogados y cuenta con un eléctrico desde hace ya dos años. “En casa tenemos un térmico de gran potencia con el que solemos hacer viajes en familia, pero encontramos en el eléctrico la perfecta alternativa para ciudad”. Para quien vive en el centro de las grandes urbes, esta se ha convertido en la alternativa más económica e interesante, teniendo en cuenta que actualmente los accesos al núcleo urbano están muy restringidos por las medidas de protección medioambiental.

Su hermana, Adela, aún no ha dado el paso al eléctrico, pero tras dieciséis años con el mismo vehículo está pensando en renovar y empezar probando el mismo modelo eléctrico con el que circulan Loreto y su marido. “Sí noto mucha curiosidad y aún estoy esperando a ver cómo se desenvuelve el mercado. Cada día sale algo nuevo y no encuentro el momento más adecuado para decidirme” nos dice, mostrando una de las dudas más frecuentes de los compradores. El VE sigue su evolución y nadie quiere precipitarse.

Por el momento, la opción más habitual de consumo es la de limitar el eléctrico a un uso diario y eminentemente urbano, a pesar de que su autonomía evoluciona a pasos agigantados. En familia, como es el primer caso, conservar un monovolumen térmico para trayectos largos y un utilitario eléctrico en los desplazamientos diarioses muy común.

¿Resulta imprescindible mayor información?

Si desde este espacio trabajamos por comunicar algunos conceptos básicos sobre el VE es porque al que busca parece faltarle información. Quizá eso justifica las primeras dudas de algunos consumidores. Muchos hablan de aquello que han oído sobre este tipo de vehículos, pero la verdad es que echan en falta poder sentarse a bordo y experimentarlo en sus propias pieles. Los servicios de carsharing como Emov, que hace uso de vehículos Citroën C-Zero, ofrecen la posibilidad de alquilar un eléctrico y aprovechar la ocasión para que uno se genere su propia opinión.

El Gobierno continua ofreciendo subvenciones al eléctrico como el plan MOVEA, que quizá requiera mayor promoción en sus próximas ediciones para convertir el coche eléctrico en una alternativa con una cuota de mercado alta. El miedo al cambio, como decíamos al comienzo, es uno de las mayores barreras, aunque la información puede ser el mejor arma para acabar con él. Promocionar los diferentes modelos del mercado, su autonomía, las posibilidades de uso, las opciones de recarga, el ahorro, son medidas que, junto a las ayudas económicas, permitirán doblar la apuesta por la movilidad eléctrica para que llegue, definitivamente, para quedarse.

Imágenes | Citroën Media Center

Los millennials, los más interesados en el vehículo eléctrico

Los millennials, los más interesados en el vehículo eléctrico

Resulta tan tópico que a menudo se pone en duda, y se investiga al respecto solo para confirmar los resultados. Que los jóvenes están más habituados a las nuevas tecnologías y abiertos a probar formas alternativas de movilidad es algo que ya sabemos. El informe HPI Check Electric Vehicle Study lo confirma, y corrobora que los jóvenes están más dispuestos a invertir en el vehículo eléctrico.

Un 91% de los millennials se plantearía comprar un coche eléctrico

HPI, firma británica que provee servicios a la industria de la automoción, cuenta ya con un reconocimiento en la elaboración de estudios de mercado. Aunque suelen centrarse en su mercado local, el Reino Unido, en esta ocasión han abierto el espectro y tenido en cuenta también el mercado internacional, extendiendo la recogida de datos a varios países.

El informe revela que el 83% de los encuestados considerarían la compra de un vehículo eléctrico, una cifra realmente significativa que augura un buen futuro para el mercado. El informe profundiza más aún en la opinión por género, no habiendo diferencias notables entre mujeres (un 78% a favor) y hombres (87%).

Sí destaca la predilección de los llamados millennials (generación nacida aproximadamente entre los años 1982 y 2000) por la movilidad eléctrica. En concreto, el 91% de los encuestados entre los 25 y los 34 años se han mostrado favorables, lo que muestra la mayor apertura de mente de los jóvenes a las formas de transporte basadas en la energía eléctrica. En cambio, sólo el 32% los encuestados entre los 55 y los 64 años se han mostrado abiertos al coche eléctrico, siendo un abrumador 68% los que no consideran su adquisición.

Se demuestra así la gran brecha generacional que existe en la opinión sobre el coche eléctrico, y un marcado inmovilismo de las personas más mayores, que quizás están más acostumbradas al vehículo convencional como para cambiar. El futuro es, literalmente, eléctrico.

Los mexicanos, los más abiertos al coche eléctrico

Cómo hemos dicho, el informe también contempla los resultados de la encuesta a nivel internacional, habiéndose realizado en países de todo el mundo. En este sentido destaca el gran resultado de México y Brasil, donde la predilección por el coche eléctrico alcanza a un 93% y 90% de los encuestados, respectivamente. Más comprensible es la tercera posición de La India, con un 87%, un país donde el gobierno ha prometido que en 2030 sólo se venderán coches eléctricos.

Por contra, sorprende por sus bajos resultados de aceptación de Francia, país que paradójicamente está batiendo este 2018 su propio récord de ventas con 18.000 unidades en el primer semestre. El gobierno francés está haciendo grandes esfuerzos por mejorar la percepción de los franceses sobre el vehículo eléctrico, incentivando fiscalmente la compra de nuevas unidades, así como la entrega de antiguos vehículos diésel anteriores al 2006. Además, Francia es la cuna de Citroën, y modelos eléctricos como el compacto C-Zero son cada vez más populares en las calles de todo el país.

El 82% de los españoles están dispuestos a comprar un coche eléctrico

Sí podemos estar orgullosos, en cambio, de la buena posición de España, en cuarto lugar con un 82% de los encuestados que se muestran abiertos a la compra de un vehículo eléctrico. En nuestro país superamos así a países con mayor penetración del coche eléctrico, como Alemania (76%), Países Bajos (55%) o Estados Unidos (47%). Especialmente significativo el del país norteamericano al ser el mercado llamado a competir con el gigante chino según otros estudios con los que comparar la información.

El estudio de HPI está además en consonancia con el realizado en nuestro país por Alphabet y la Universidad Politécnica de Madrid. Ambas entidades trabajaron durante tres meses poniendo al volante de un coche eléctrico a estudiantes de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos. Las cifras obtenidas muestran que el 90% de los universitarios se mostraron satisfechos con la experiencia de conducir un vehículo eléctrico, valorando la ausencia de ruido y la suave aceleración por encima de algunos mitos y dudas sobre la movilidad eléctrica. Se confirma así también en nuestro país la tendencia de que son los jóvenes los más abiertos a esta movilidad.

Precio, autonomía y tiempos de carga ya no son excusa

Entre las razones por las que los jóvenes muestran una mayor predisposición a la compra de un vehículo eléctrico se encuentran la ausencia de ruidos y su conducción, que podría englobarse por una general sensación de conducción más responsable, pausada, novedosa e intuitiva. A ello habría que sumarle, cómo no, una mayor concienciación por el medioambiente, a raíz principalmente de los problemas de polución que se viven en las grandes ciudades.

Pero, ¿qué es lo que disuade a los más mayores de hacerse con un coche eléctrico? La primera preocupación que alegaron los encuestados es el supuesto mayor costo. En segundo lugar encontraríamos los “excesivos” tiempos de carga de las batería, seguida de la menor autonomía que presentan los vehículos eléctricos, que algunos consideran insuficiente para hacer “una vida normal”.

Sin embargo, si tomamos como ejemplo el Citroën C-Zero podemos eliminar estos prejuicios. El compacto eléctrico del fabricante francés cuenta en con una autonomía real de 150 kilómetros. Teniendo en cuenta que los españoles hacemos de media 30 kilómetros al día, esta autonomía se muestra más que suficiente. Por si fuera poco, sus baterías pueden recargarse al cien por cien en poco más de 30 minutos. En el peor de los casos, podemos cargarlo cómodamente durante la noche en la conexión doméstica de nuestro hogar, ahorrándonos un dinero en el proceso.

Cada vez son menos las excusas para probar un vehículo eléctrico. La tecnología avanza rápidamente y va poniendo solución a los impedimentos de la movilidad eléctrica, uno a uno. Y los millennials, que han crecido abrazados a las nuevas tecnologías, lo tienen más claro que nunca: el coche eléctrico es para ellos.

Imágenes | Citroën, HPI

En el futuro convivirán todo tipo de movilidades

En el futuro convivirán todo tipo de movilidades

La movilidad urbana se ha convertido en la actualidad en uno de los grandes desafíos sociales. Las nuevas tendencias vienen pisando fuerte y, de momento, nuestras ciudades intentan adaptarse lo más rápido posible a las alternativas. Parece que el futuro más cercano de la automoción dibuja un escenario en el que el motor de combustión interna convivirá con los modelos electrificados. Aunque aún queda camino por recorrer, sobre todo en el apartado legislativo y en la adaptación de la infraestructura urbana.

En lo que los expertos aseguran coincidir es en la transformación del sector, tal y como lo conocemos tradicionalmente. Los últimos años estamos siendo espectadores de una revolución tecnológica que ofrece numerosas alternativas a la movilidad: el carsharing, la electrificación, la conectividad y la automatización gradual del vehículo, principalmente. La industria del automóvil, por su parte, afronta estos nuevos retos en un ambiente desconocido al que el usuario también debe adaptarse. ¿Hasta dónde llegaremos?

Las necesidades de movilidad urbana y los propios ciudadanos exigen el desarrollo de medios de transporte adaptados a todos, de modo que estos sean respetuosos con el medio ambiente. Por ello, no sólo debemos quedarnos con los medios terrestres y subterráneos (como el metro), pues quién sabe cuándo llegará el momento en que podremos circular en lanzaderas autónomas, minibuses eficientes o taxis-robot. Pero incluso podemos ir más lejos: ¿Cómo se adaptará la movilidad aérea y náutica a cambios como la electrificación o la eficiencia?

Un camino hacia el multicombustible

Los incentivos para integrar la movilidad alternativa y eficiente a las ciudades continúan aumentando, y desde el 2017 ya hemos visto cómo partidas presupuestarias de hasta 55 millones de euros se destinaban a la adquisición de vehículos eléctricos, de pila de combustible, de gas licuado de petróleo o de gas natural. No parece haber duda: en el futuro convivirán diferentes variedades de combustible, y cada día es más habitual ver electrolineras e hidrogeneras en nuestras calles.

Caminamos en dirección a las estaciones de servicio multicombustible, mientras que el motor de combustión interna tiene aún recorrido por hacer en las próximas décadas a medida que reduce mediante innovación su impacto por kilómetro. Junto a ellos, los sistemas de propulsión tradicionales encuentran el complemento perfecto a la movilidad en ciudad en los vehículos electrificados, modelos clave para cumplir los objetivos de reducción de emisiones marcados por los gobiernos. Para ello será necesaria una mejora de los motores en términos de eficiencia y en sus niveles de autonomía, aunque las baterías de litio están ofreciendo muy buenos rendimientos hasta ahora.

Los vehículos de energías alternativas, como los citados al comienzo del apartado, verán aumentar exponencialmente su cuota de mercado según casi todas las previsiones. Así, por ejemplo, los híbridos a gas observarán un aumento del 10% hasta las 27.000 unidades, mientras que los híbridos gasolina-eléctricos alcanzarán la cifra de 80.000 unidades. El eléctrico puro, por su parte, crecerá más lentamente en los próximos años, pero lo hará en un 7%, que es bastante para una tecnología emergente.

Además, vehículos eléctricos de coste asequible, como el Citroën C-Zero, están llamados a ser las siguientes grandes flotas urbanas. De hecho, en ciudades como Madrid ya ruedan 600 de estos vehículos tan solo en la flota de Emov, sin contar los vehículos privados.

Muchas comunidades autónomas han aceptado el reto del multicombustible y ya han presentado paquetes de ayudas, cofinanciados en muchos casos por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional. Castilla-La Mancha, por ejemplo, ha destinado un crédito a la financiación de 400.000 euros en función del vehículo adquirido: los compradores de coches alimentados por GLP (gas licuado de petróleo), GNC (gas natural comprimido) o GNL (gas natural licuado) recibirán una ayuda de hasta 2.000 euros; los de multicombustible o bicombustible recibirán 15.000 euros por vehículo.

En el Principado de Asturias ya se han aprobado las subvenciones para el uso de energías renovables y eficiencia energética, con un presupuesto total de 1.225.000 euros. Del total, 129.500 están destinados a la instalación de estaciones de repostaje de combustibles alternativos, mientras que el importe máximo de ayudas por cada estación de GNC es de 55.000 euros. Por cada estación de GNL se podrá recibir hasta 125.000 euros.

El eléctrico, una buena alternativa en la ciudad

Todos estos planes surgen como respuesta a una necesidad del transporte para actuar de forma sostenible, económica y medioambiental, y así mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. El objetivo principal es reducir gradualmente la contaminación en los núcleos urbanos. La introducción del vehículo eléctrico o híbrido en sus diferentes formas favorece un entorno más saludable, con un tráfico más fluido y en el que el transporte multimodal se convierte en la forma habitual para desplazarse a través de la urbe. Los biocarburantes, los gases licuados y también los combustibles fósiles, junto a la electricidad, nos proporcionan alternativas válidas en la actualidad.

Eso significa que convivirán motores de diferentes tecnologías, pero también en diferentes modelos de negocio. Actualmente ya tenemos vehículos particulares, pero también compartidos (carsharing como Emov), que ofrecen servicios a golpe de clic. Por su adaptabilidad a las ciudades, parece que en ellas el vehículo eléctrico predominará.

Seis de cada diez ciudadanos españoles consideran al coche eléctrico como la solución ideal para el desplazamiento urbano, como lo ha destacado la última edición de la ‘Radiografía de los Hábitos de Movilidad de los Españoles‘. Cada vez más las opiniones convergen en varios factores clave: silencioso, limpio, sostenible y confortable.

Aunque tiene muchas barreras que superar, el VE ofrece numerosas ventajas: desde la calidad misma de una conducción tranquila, hasta el automatismo que hace que el coche se deslice con suma suavidad por la carretera. Su mantenimiento es prácticamente residual y tiene un funcionamiento muy eficiente, además del ahorro en consumo y en aparcamiento: con una carga completa de 14,5 kWh pueden recorrerse más de 150 km; y el coste de los 100 km supera por poco el euro.

Materiales reciclados y revolución tecnológica

Los jóvenes son el grupo de edad que más concienciado está con las restricciones medioambientales al tráfico en las ciudades. El impacto que ha generado esta regulación ha sido bien acogida por gran parte de estos conductores, quienes además van perdiendo el interés en tener un coche en propiedad en favor de los servicios de alquiler y vehículos compartidos como los mencionados. Además, este grupo de edad suele estar más al tanto de las posibilidades más ecológicas, como el Citroën C-Zero.

Es por ello por lo que el parque automovilístico parece que se verá reducido en un futuro, aunque los coches, en cambio, se usarán más. La fabricación de vehículos duraderos con materiales más resistentes juega un papel importante en la línea de objetivos de las marcas. Materiales resistentes pero también ligeros y menos contaminantes, introduciendo en el diseño interior elementos reciclables.

La tecnología, por su lado, continúa aportando innovaciones relacionadas con el vehículo eléctrico. Las estructuras electrónicas del VE evolucionan hacia la introducción del plástico como componente de aislamiento térmico y acústico, con su respectiva influencia en la fabricación de los modelos de coche del futuro.

Aviones eléctricos, y el combustible del futuro

Las algas marinas son un grupo de organismos heterogéneo compuesto por decenas de miles de especies y presentes en todo el planeta. Las investigaciones actuales continúan aportando nuevas alternativas como posibles combustibles, y las algas se adecuan bastante bien a las necesidades de hoy en día. Su función en la depuración del agua y absorción de CO2 multiplica sus utilidades en campos tan diversos como la farmacología o la producción de celulosa para papel, entre otras. Una materia prima inagotable y sostenible que además tiene un enorme aporte proteico.

Las algas marinas ya se usan en áreas especializadas de la agricultura, la nutrición y la cosmética, pero incluso en el sector de los biocombustibles existen actualmente empresas que trabajan en su inserción como energía limpia para la aviación. ¿Aviones que vuelen con combustibles provenientes de algas? Aunque todavía pueda parecer una imprudencia siquiera citarlo, su viabilidad se está estudiando, tanto funcional como económicamente. Su implantación final podría comenzar en las baterías y motores de aviones de corto recorrido, es decir, sería útil en la inmensa mayoría de los vuelos rutinarios.

Por otro lado, aquellos en los que sus recorridos no superen los 400 km ya podremos hablar de aviones en versión eléctrica, aunque esta idea planea llevarse a cabo en al menos una década. Parece utópico, pero un viaje de París a Londres podría realizarse en una aeronave eléctrica de hasta 150 pasajeros.

El gigante Airbus ha finalizado con éxito su primera prueba de vuelo eléctrico a gran escala, un proyecto bajo el nombre ‘Vahana‘. Lo más probable es que los primeros prototipos que den el salto eléctrico sean modelos de jet privado.

Movilidad eficiente por tierra, aire y… mar

El sector náutico tampoco quiere quedarse atrás, y la industria está trabajando en formas de propulsión más eficientes y que respeten el medio ambiente. El viento fue un componente energético clave en las embarcaciones del pasado, y parece que lo será en las del futuro. Organismos de investigación y empresas privadas como Bound 4 Blue buscan desarrollar nuevas posibilidades.

De esta manera, el proyecto plantea el aprovechamiento de los recursos eólicos en alta mar a través de una infraestructura flotante y móvil con un sistema de velas rígidas que se redirigen y viran automáticamente. Tanto el personal como la tripulación ven reducidas sus competencias, así como el motor, que también disminuye su propulsión a velocidades moderadas. Así se restringirían aún más el consumo de combustible y, con ello, las emisiones del transporte marítimo.

Ciudades, cielo y mar aparecen en este escenario presente dispuestos a compartir formas de propulsión entre las que destaca la eléctrica, pero en la que todo tipo de movilidades parecen tener más o menos cabida. El futuro es mixto.

Imágenes | Citroën Media Airbus bound4blue