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La tecnología avanza a pasos agigantados, y el siglo XXI nos ofrece día a día nuevas puertas e innovaciones que se abren en cada una de las áreas de conocimiento. Atendiendo a la tecnología del vehículo eléctrico, presenciamos una carrera a toda velocidad por mejorar el entorno que nos rodea (con énfasis en nuestras ciudades), así como al vehículo en sí mismo. Hacerlo más competente supone un esfuerzo por conseguir un mayor ahorro económico tanto en el consumo (alrededor de un euro por cada 100 km) como en su mantenimiento; pero también en ámbitos como los seguros, los impuestos, la recarga y el aparcamiento.

Las ventas de vehículos eléctricos no dejan de aumentar, aunque su volumen en el parque automovilístico global es aún bajo con respecto a los objetivos propuestos de cara al futuro. Países como Noruega (20,82%), Islandia (4%) o Países Bajos (1,92%) han incorporado en mayor medida el porcentaje de eléctricos en sus calles. Nuestro país, aunque aún con una cuota reducida, concentra sus esfuerzos en incorporarlos conviviendo con el resto de alternativas a la movilidad.

¿El futuro? Aunque resulta complicado hacer un pronóstico, el objetivo es conseguir que los coches propulsados por baterías eléctricas nos proporcionen un medio de transporte válido con todas las prestaciones: rápido, seguro, barato, respetuoso con el medio ambiente, etc.

El coche eléctrico de hoy para el futuro

En la actualidad, el camino hacia el éxito del vehículo eléctrico no depende sólo de los datos de ventas. Los aspectos técnicos y administrativos también resultan determinantes para conseguir superar ciertas barreras que ayuden en su penetración definitiva. Ampliar y adaptar la red de infraestructuras impulsará la democratización de la movilidad eléctrica junto a los vehículos convencionales, ofreciendo alternativas en los desplazamientos tanto en corta como en larga distancia.

La red eléctrica irá progresivamente ajustándose a los requerimientos del coche eléctrico tanto en la incipiente infraestructura (puntos de recarga convencionales, electrolineras rápidas…), como en los suministros. Esto no ocurrirá sólo en Europa y Estados Unidos: es un fenómeno global incluso en aquellos lugares donde exista mayor escasez de materiales, como puede ser el litio, usado en las baterías.

Los motores eléctricos irán incorporando de manera gradual una mayor autonomía y menor peso en relación a su capacidad. Es decir, la relación kWh/kg de batería aumentará, como ya lo ha hecho, aumentando la eficiencia del transporte. Estas baterías son cada vez más avanzadas y de mayor potencia y rendimiento.

Por su parte, las administraciones deben ofrecer todo su apoyo, ya sea en forma de incentivos a la compra, como los exitosos planes MOVEA o MOVALT que agotaron sus fondos en 24 horas; o promocionando las alternativas en la ciudad, con sus correspondientes medidas a favor y regulaciones, como que los vehículos eléctricos estén exentos del pago al aparcar en zonas SER.

Electrolineras, la inversión del mañana

Más puntos de carga. Esto es lo que piden tanto consumidores como empresas. La hipótesis de plantear una red más amplia de electrolineras ha sido comprobada con éxito en regiones como Reino Unido, donde la inversión ha permitido duplicar su parque móvil: más de 1.000 nuevos cargadores que han incrementado en más de un 50% los modelos hasta un total de 53.000 vehículos.

En nuestro país, la cuestión principal gira en torno al tiempo de carga. Si un vehículo debe quedarse estacionado cargando durante más de 8 horas, tenemos varias alternativas:

  • aumentar los puntos de recarga que permitan hacer paradas cortas durante el día. Imaginemos una ciudad en la que cada pocos metros tenemos disponible una manguera;
  • reducir el tiempo de carga, aumentando la potencia de entrega en los diferentes tipos de cargadores;
  • aprender a usar el tiempo nocturno para recargar vehículos eléctricos como el Citroën C-Zero o E-MEHARI. Después de todo, basta un enchufe corriente si tenemos tiempo para cargar, y es la opción más económica.

Todos los puntos son importantes, pero invertir para ofrecer una mayor disponibilidad en infraestructura será el impulso definitivo al mercado del vehículo eléctrico en España. Y así lo han visto empresas como Mercasa, el gigante comercial que ha sido el último en sumarse al registro oficial de la CNMC para monitorizar los permisos de gestión de carga. Junto a Endesa, Iberdrola y Repsol, está diseñando un plan de despliegue de puntos de recarga a lo largo y ancho del país, ya sea en aparcamientos públicos, centros comerciales, hospitales, restaurantes, supermercados, etc.

Carga superrápida, en lo que dura un café

Como hemos adelantado, otro de los factores clave que determinará el futuro del coche eléctrico será el tipo de carga. Uno de los principales retos consistirá en ir reduciendo el tiempo de recarga, algo que empresas como EVTEC ya están elaborando con nuevos conectores tipo CHAdeMo (un estándar) de velocidad superrápida.

Una carga privada al 100% puede requerir de 4 a 12 horas en base al tipo de cargador. ¿Y si pudiéramos hacerlo en tan sólo una hora? Europa dobla su apuesta y ya está instalando estos nuevos puestos de nueva generación, que también llegan a las carreteras españolas con más de 50 a 350 kW de potencia. Esto significa que un vehículo eléctrico que acepte ese flujo de potencia y una batería de 60kWh podría estar cargado al 80% en tan sólo 25 minutos. (Se suele hablar de carga al 80% porque el 20% restante es ligeramente más lento). ¿La autonomía de esta nueva generación? Podremos circular hasta 300 km con tan sólo una parada para un café.

Por supuesto, para ello será indispensable diseñar vehículos que sean compatibles con estos conectores y que puedan cargar a semejante potencia. El mercado parece ir adaptándose para poder capacitar a estos coches a la hora de utilizar los cargadores ultra rápidos, usando conectores con cables más gruesos y que no se recalienten.

La carga por inducción: diciendo adiós a los cables

¿Mucho consumo de energía? ¿Recargar constantemente? ¿Cables incompatibles? El vehículo eléctrico del futuro ya ha pensado en estos factores que nos plantean cuestiones a los compradores, y quiere hacerles frente. Para ello se plantean tres soluciones: ondas de radio, ultrasonidos e inducción. En el caso de las dos primeras tecnologías, tienen la ventaja de permitir una recarga de batería a larga distancia(e incluso de un objeto en movimiento) pero el rendimiento quizá no puede equipararse aún a otros sistemas.

La recarga por inducción tiene muchas posibilidades de aplicación, y ya se encuentra en el caso de los smartphones. Con un ratio de carga de 3,6 kW y un factor de eficiencia de más del 90%, este método permite que las batería de alto voltaje puedan cargarse en menos de tres horas. El siguiente paso: recargar mientras circulas por carretera con bobinas instaladas bajo el asfalto. Autonomía sin límite que, de momento, parece un sueño. Pero uno alcanzable.

¿Baterías de alta intensidad? Por una autonomía sin límites

El vehículo eléctrico avanza superando retos, y uno de los que más interesa a los conductores es el de obtener una mayor autonomía. Hay muchos proyectos en marcha, como la iniciativa europea eCAIMAN. En otro proyecto, Corea del Sur ha trabajado en el desarrollo de nanopartículas de óxido de silicio, un material para el cátodo de las baterías de iones de litio que puede duplicar la autonomía de los automóviles eléctricos.

En un tercer ejemplo de los muchos actuales, la empresa Battery Alliance ya está trabajando en proyectos de desarrollo de baterías de iones de litio con electrolito líquido con el objetivo de establecer su implementación en todos los campos de la movilidad eléctrica para la primera mitad de 2020.

Hace unos años, vehículos eléctricos como el Citroën C-Zero nos parecían ciencia ficción, y hoy ruedan por nuestras calles en grandes flotas, como ocurre en Madrid con el proyecto carsharing de Emov. Las novedades de este artículo también parecen de ciencia ficción, pero se acercan lentamente para alcanzar una meta que cada día se muestra más cercana. El futuro del coche eléctrico ya está aquí.

Imágenes | Citroën Media Center Qualcomm iStock Supersmario spooh josefkubesMichaelJay