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Shenzhen, una ciudad del sudeste chino de más de 12 millones de habitantes que conecta Hong Kong con el interior del país, anunció a principios de 2015 comenzarían una verdadera electrificación de su flota de autobuses urbanos.

Este fue sin duda uno de los proyectos más ambiciosos que se han planteado de cara al cumplimiento del Objetivo 2020 por la integración de las energías renovables en la movilidad. Gracias a esta proposición, Shenzhen se ha convertido en la primera ciudad del mundo con una flota de autobuses 100% eléctricos, superando a importantes núcleos como Los Ángeles, Nueva York, Toronto o Chicago. Las dificultades y obstáculos que la Administración china se encontró fueron considerables: desde la escasez de infraestructura de recarga, hasta los altos costes económicos de una transformación total. Pero la realidad pudo, al fin, superar a la ficción.

Fabricando la flota de E-Bus más grande del planeta

Shenzhen ha evolucionado mucho a lo largo de estos últimos años. La ciudad, con más de 6.000 años de antigüedad, cuenta con 12 millones de habitantes y es conocida por los grandes arrozales y ríos que se dibujan a su alrededor. Hoy en día, sus altos rascacielos alcanzan unas nubes cada vez menos grises, mientras a la altura del asfalto fluctúan sus diferentes modelos de vehículos, conviviendo en perfecta armonía.

El crecimiento urbano, industrial y sociodemográfico elevó hace unas décadas los niveles de contaminación pero, en la actualidad, las políticas “cero emisiones” parecen haber entrado con fuerza. El Gobierno municipal incorporó una flota de 16.359 autobuses totalmente eléctricos tras una ley aprobada en 2017 y que un año más tarde ya ofrecía un servicio de transporte de pasajeros eficaz. La normativa, además, afecta tanto a los servicios públicos como privados.

Junto a este despliegue de vehículos se han estrenado hasta 510 estaciones de carga y mantenimiento que incorporan más de 8.000 puntos de recarga a lo largo y ancho de la ciudad. De esta forma, los autobuses podrán detenerse unas horas para poder cubrir la autonomía necesaria y así circular durante todo el día. El ahorro ha sido un punto clave a la hora de iniciar este proyecto, pues el escaso mantenimiento de estos vehículos eléctricos hace que se puedan reducir los costes hasta en tres cuartas partes.

En cifras absolutas podemos confirmar que el gasto que supuso el proyecto estuvo cerca de los 500 millones de dólares, un presupuesto que fue financiado gracias a los subsidios del Gobierno, junto a la participación de las empresas de instalación de la infraestructura eléctrica y los fabricantes de los modelos de autobuses.

Una cruzada a favor de la energía eléctrica

La Asamblea Popular Nacional, con su primer ministro, Li Keqiang, declaró que propondrían soluciones a los altos índices de CO2 en la ciudad. La batalla parece irse ganando. En el país chino se ha conseguido una reducción de las partículas en el aire hasta en un 32% en al menos 29 ciudades, según un estudio de Bloomberg New Energy Finance.

Desde que la compañía Shenzhen Bus Group ha iniciado su proyecto, se han conseguido reducir 440.000 toneladas de CO2 al año, además de la enorme rentabilidad que supone, como decimos, contar con el autobús eléctrico en circulación por sus calles. A largo plazo, la movilidad eléctrica reduce de forma bastante significativa la factura: a partir de los 164 kilómetros diarios la diferencia de precio se ve más reflejada.

Shenzhen: El making-of de su electrificación

Ya hemos avanzado que la ciudad de Shenzhen ha realizado enormes esfuerzos económicos para electrificar sus autobuses pero… ¿Qué tácticas han ayudado? En primer lugar los subsidios nacionales y locales han sido el incentivo suficiente para salvar las distancias y permitir la integración del autobús eléctrico. Alrededor de 150.000 dólares han sido invertidos por cada uno de los autobuses de 12 metros; una cantidad que representa más de la mitad del precio del vehículo.

Además, los costes por mantener un E-Bus en circulación no difieren demasiado de lo que cuesta mantener cualquier otro vehículo. Según un estudio del World Bank and Global Environment Facility, si juntamos los costes de fabricación, energía y mantenimiento en un periodo de ocho años, hablamos de cerca de 375.000 dólares. Además, las empresas operadoras arriendan los vehículos a los fabricantes, de manera que la inversión inicial se ve reducida al no ser necesario un préstamo para subsidiar el precio.

Como es lógico, el autobús eléctrico realiza trayectos más cortos debido a su necesidad de recarga. Por ello, Shezhen ha enfocado sus esfuerzos en encontrar una optimización perfecta de los puntos de carga para conseguir salvar las diferencias económicas que supondría tener que poner más E-Buses en circulación. Gracias a una autonomía de 250 km en 5 horas de recarga, el autobús eléctrico puede soportar una jornada completa de conducción sin dificultad.

Con una autonomía de 250 km en 5 horas de recarga, el autobús eléctrico puede soportar una jornada completa

Para evitar que los tiempos de recarga interrumpieran el servicio de transporte, las empresas operadoras colaboraron para disponer de instalaciones en la mayoría de las rutas que realiza la flota a diario. Estas acciones, junto a una coordinación detallada de los tiempos y momentos de carga (durante la noche, cuando los precios de la electricidad son más bajos), permiten que los terminales realicen su actividad de forma eficiente durante las horas pico de movimiento urbano.

¿Y la vida útil de sus baterías? Los E-Buses en Shenzhen se encuentran aún en una etapa de maduración y el reemplazo de sus baterías aún se prevé a medio plazo. Una avería o reparación mecánica en una de las líneas supondría un incremento considerable de los costos, por lo que los fabricantes han decidido arrimar el hombro para proveer a los operadores con una garantía de por vida sobre las baterías de sus vehículos. Esto se debe a que las empresas manufactureras están mejor posicionadas para manejar el riesgo financiero que supone una continua innovación en materia de tecnología para baterías.

Siguiente paso: taxis 100% eléctricos

Shenzhen continúa trabajando sin colgarse medallas. La introducción de al menos 22.000 taxis eléctricos serán su próximo objetivo en los próximos años y de momento 4.600 modelos han sido ya sustituidos por vehículos puramente eléctricos.

De igual modo, los obstáculos aparecen cuando nos referimos a las formas de recarga dado que los taxis, a diferencia de los autobuses, no disponen de una ruta prefijada diaria. La falta de instalaciones será el primer punto sobre el que trabajar para incluir estos espacios de estacionamiento en áreas públicas o en los principales centros gubernamentales y facilitar la recarga.

Imágenes | iStock huangyifei Liufuyu Lina Moiseienko Izf Flickr Can Pac Swire Elmar