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Venir para quedarse. Este es el objetivo principal que se ha marcado el coche eléctrico. La intención de cambio de hábitos de consumo requiere un esfuerzo por adaptarse a todo lo nuevo que emerge en el mercado. Teniendo en cuenta que nuestros vehículos hoy en día están capacitados para mucho más que para nuestros rutinarios trayectos del hogar al trabajo y del trabajo al hogar, puede que entrar a valorar alguna alternativa no sea desacertado.

Es aquí donde surge la voluntad por sentarnos ante vehículos de enorme potencial, frente a vehículos de enorme potencia. Damos la oportunidad de probar las posibilidades de un entorno eléctrico que cada vez tiene más que decir. Para este artículo hemos preguntado a quien ya ha dado esta oportunidad a un vehículo eléctrico porque, quien lo prueba, no cambia.

El salto al eléctrico es para quedarse

La primera Encuesta Nacional de Usuarios del Vehículo Eléctrico ha revelado unos datos muy interesantes en este aspecto. Y es que la gran mayoría de los que han decidido probarse a los mandos del vehículo eléctrico se quedan con él. Hasta el 99% de los usuarios de un VE dice sentirse satisfecho con la experiencia de compra, tras analizar el perfil de más de 1.300 conductores españoles de estos modelos.

Además, parece que el “boca a boca” funciona de forma especialmente bien en este aspecto, pues gran parte de la expansión del eléctrico en nuestras ciudades viene dado por el buen resultado que ya está ofreciendo a sus usuarios actuales, convertidos en verdaderos mecenas de la movilidad eléctrica.

La encuesta, realizada por Electromaps en colaboración con Iberdrola y All Media Consulting, ha recibido un inmenso apoyo de la comunidad eléctrica y de empresas tecnológicas, quienes volcaron sus respuestas en menos de 48 horas. Este estudio analiza de forma íntegra los comportamientos y experiencias de los perfiles de conductores, las cifras de matriculaciones y el posicionamiento de las marcas.

Sostenibilidad, primera motivación antes de la compra

Más allá de las estadísticas, nuestra propia experiencia cercana a conductores y potenciales consumidores del vehículo eléctrico nos ha ofrecido unos resultados muy similares a los del estudio: el eléctrico llama al eléctrico. Aunque todavía hay quien le pone algunos “peros”, la pasión que generan es absoluta.

Antes de acercarse al concesionario son muchos los que llevan tiempo leyendo, conversando e interesándose por estos modelos. “Vivo a las afueras de Madrid y desde mi ventana puedo observar el enorme tráfico que se dirige al centro. Siento que debo ser parte en la solución” nos confirma Esteban, psicólogo y conductor que aprovechó una oferta de su compañía para cambiar su coche por uno con motor eléctrico.

Muchos son los que, como Esteban, deciden dar el paso en base a una mentalidad orientada a la sostenibilidad. Especialmente en grandes ciudades. Incluso cuando cambiar de mentalidad pueda suponer un esfuerzo.

El bolsillo, una de las claves de este cambio

El precio de compra aún puede ser un hándicap para algunos, independientemente de la motivación personal a dar el salto al eléctrico, aunque el mercado ofrece hoy en día cada vez más posibilidades. Una vez planteada la inversión, el ahorro es evidente. Álvaro es un joven estudiante de automoción y se mostraba algo escéptico en un principio: “Me gusta el sonido del motor, pero he de decir que le encuentro muchas ventajas [al eléctrico]”.

El ahorro en las revisiones y mantenimiento es claro, pero si estudiamos el coste del kilómetro podemos observar también resultados muy positivos. Álvaro asegura que “si pudiera permitirme económicamente el desembolso inicial, creo que luego me saldrían mejor las cuentas”. Las ayudas estatales y los planes para fomentar estos modelos ayudan a que cada vez sean más los que encuentren el camino despejado hacia su propia “electrificación” personal.

Lo cierto es que la factura de la luz no es excesiva si comparamos los precios de nuestros vecinos europeos y, en cambio, son muchos los países en los que el porcentaje de integración del eléctrico supera al de España. Esteban está satisfecho con el ahorro que supone conducir su eléctrico tras varios meses.

Éxito absoluto como segundo vehículo

Loreto trabaja en un despacho de abogados y cuenta con un eléctrico desde hace ya dos años. “En casa tenemos un térmico de gran potencia con el que solemos hacer viajes en familia, pero encontramos en el eléctrico la perfecta alternativa para ciudad”. Para quien vive en el centro de las grandes urbes, esta se ha convertido en la alternativa más económica e interesante, teniendo en cuenta que actualmente los accesos al núcleo urbano están muy restringidos por las medidas de protección medioambiental.

Su hermana, Adela, aún no ha dado el paso al eléctrico, pero tras dieciséis años con el mismo vehículo está pensando en renovar y empezar probando el mismo modelo eléctrico con el que circulan Loreto y su marido. “Sí noto mucha curiosidad y aún estoy esperando a ver cómo se desenvuelve el mercado. Cada día sale algo nuevo y no encuentro el momento más adecuado para decidirme” nos dice, mostrando una de las dudas más frecuentes de los compradores. El VE sigue su evolución y nadie quiere precipitarse.

Por el momento, la opción más habitual de consumo es la de limitar el eléctrico a un uso diario y eminentemente urbano, a pesar de que su autonomía evoluciona a pasos agigantados. En familia, como es el primer caso, conservar un monovolumen térmico para trayectos largos y un utilitario eléctrico en los desplazamientos diarioses muy común.

¿Resulta imprescindible mayor información?

Si desde este espacio trabajamos por comunicar algunos conceptos básicos sobre el VE es porque al que busca parece faltarle información. Quizá eso justifica las primeras dudas de algunos consumidores. Muchos hablan de aquello que han oído sobre este tipo de vehículos, pero la verdad es que echan en falta poder sentarse a bordo y experimentarlo en sus propias pieles. Los servicios de carsharing como Emov, que hace uso de vehículos Citroën C-Zero, ofrecen la posibilidad de alquilar un eléctrico y aprovechar la ocasión para que uno se genere su propia opinión.

El Gobierno continua ofreciendo subvenciones al eléctrico como el plan MOVEA, que quizá requiera mayor promoción en sus próximas ediciones para convertir el coche eléctrico en una alternativa con una cuota de mercado alta. El miedo al cambio, como decíamos al comienzo, es uno de las mayores barreras, aunque la información puede ser el mejor arma para acabar con él. Promocionar los diferentes modelos del mercado, su autonomía, las posibilidades de uso, las opciones de recarga, el ahorro, son medidas que, junto a las ayudas económicas, permitirán doblar la apuesta por la movilidad eléctrica para que llegue, definitivamente, para quedarse.

Imágenes | Citroën Media Center